La expansión y cotidianeidad que está adoptando el uso de asistentes conversacionales hace que formen parte de las tareas más habituales del día a día. Entre ellas ya no figuran solo las consultas sobre temas desconocidos, sino que ha ganado peso acudir a chatbots como ChatGPT para usarlos como consejeros de referencia. Esto incluye cuestiones tan personales como consultarle acerca de problemas en pareja o crear el perfil ideal para captar miradas dentro de apps de contactos o esas primeras conversaciones en las que se halla el germen de una potencial relación sentimental.Ante ese auge en el uso de los modelos algorítmicos para servir como celestinas del siglo XXI diversos expertos han querido arrojar cierta luz acerca de cómo se deben usar estas herramientas y qué aspectos no se pueden dejar recaer en ellas. Porque, no lo olvidemos, quien busca y con quién lo busca son personas de carne y hueso que lo serán más allá de esas primeras fases de conocimiento en que la IA puede tener cierto protagonismo.Ayuda de los asistentes conversacionales si, pero nunca sustituciónEn esa línea se posiciona, tal como vemos en TechXplore, Logan Ury, directora de ciencia de las relaciones en la aplicación de citas Hinge, quien defiende que la tecnología debe actuar como un "cómplice" y nunca como un "escritor fantasma". Según la directiva, recurrir a los algoritmos para sugerir ideas de citas basadas en intereses comunes o para pulir la descripción de un perfil es un uso excelente de la herramienta, pero sigue siendo imprescindible la honestidad a la hora de que los modelos cuenten con información veraz. No en vano, el trabajo consiste en orientar a los usuarios hacia esas primeras citas en las que se comprueba si lo visto en el universo digital se traslada al mundo real.El problema surge cuando se cae en la tentación de copiar y pegar respuestas genéricas creadas por el chatbot, una práctica que la asesora de citas Erika Ettin desaconseja por completo al recordar que, en el amor, el criterio propio y la autenticidad deben primar siempre sobre la perfección artificial. Para Ettin, el papel de la inteligencia artificial en la búsqueda de personas compatibles debe quedar acotado a cuestiones como revisar perfiles o corregir mensajes, pero en ningún caso dejar en ellos la responsabilidad de dirigir la conversación.Buscar pareja es algo que se hace con una idea de permanencia, de recorrido, y, por ello, el peso debe seguir recayendo en la naturalidad y la autenticidad. Por mucho que se pueda ofrecer a un asistente de IA una descripción detallada de uno mismo, un chatbot no llegará a expresarse de manera fiel a como lo haría el usuario en cuestión. Eso, a la hora de coincidir con una persona afín y que busca lo mismo, es de vital importancia para Ettin: "Lo único que pido es que la gente ponga primero su propio criterio y pensamiento crítico, y que luego, si van a usar la IA para comprobar algo, lo hagan después de haber formulado ya una opinión"Erika Ettin, asesora de citas Otorgar a la IA toda la información posible y no confiarse por su adulaciónSi, pese al consejo de la experta, la idea sigue siendo conceder a un chatbot las llaves de una potencial relación, Jules White, especialista de la Universidad de Vanderbilt en aprendizaje e IA generativa, tiene claro el procedimiento: invertir tiempo en que el asistente nos conozca a la perfección. Estos modelos cuentan con un potencial elevado y una notable capacidad de comprensión, pero la adivinación no es lo suyo. Por tanto, otorgarles "información demasiado escasa y esperar que les lean la mente" ofrecerá un resultado contraproducente.El último de los peligros que asoman en el uso de la inteligencia artificial a la hora de buscar pareja tiene que ver con su conocida complacencia. Los asistentes conversacionales tienden a contentar a quien interactúa con ellos, por lo que determinadas pautas pueden ser más un intento de respaldo hacia el usuario que una sugerencia que, de verdad, sirva para que esa charla incipiente con la persona con la que surge la química llegue a buen puerto.Con todo ello, el balance final a la hora de introducir la inteligencia artificial en el amor pasa por apoyarse en la herramienta sin dejar recaer en ella toda la responsabilidad. Cuanta más información reciba del usuario, más oportunidades tendrá de facilitar la tarea encomendada. Sin embargo, al tratarse de un proceso que debe derivar en un encuentro físico, nada mejor que la originalidad y la sinceridad para ganar puntos en el entorno digital y, sobre todo, conservarlos al dar el salto al escenario real.