Según la académica rusa Roxolana Zigon, Pakistán fue uno de los vencedores en la guerra Irán-Irak. Desempeñó un papel de mediador eficaz, demostrando una notable flexibilidad y adaptabilidad. De este modo, contribuyó inesperadamente a la reorganización del mundo. Sin duda, utilizará esta experiencia para negociar los dos conflictos que le afectan directamente: el estatus de Jammu y Cachemira, por un lado, y el tratado sobre las aguas del río Indo, por el otro.