Dicen de Harry Kane que habla del nacimiento de un hijo o de cómo pasa el día de Navidad en familia como si describiera la dificultad de un partido trampa en Old Trafford o en Signal Iduna Park: monotonal, casi robótico Kane, casado con su novia de instituto, padre de cuatro hijos y tan libre de controversias que los tabloides ingleses no saben qué hacer con él, es una figura amable, un poco a la antigua, con más pinta de jugador de criquet que de fútbol, y sin embargo toda una nación deposita sus ojos en él, como cantaran Simon & Garfunkel sobre Joe DiMaggio.Seguir leyendo....