A casi todos nos ha pasado alguna vez que se nos cae un trozo de comida al suelo y alguien nos menciona 'la regla de los cinco segundos ' para que nos lo comamos sin miedo. Ese mito popular asegura que, si recoges el alimento rápido, no pasa nada. Y, por si acaso, soplamos un poquito y para adentro. Sin embargo, la ciencia lleva años cuestionando esta teoría y estudiando qué ocurre realmente cuando un alimento toca el suelo. Para comprobarlo, la bioquímica Patricia Senent dejó caer varias magdalenas durante distintos intervalos de tiempo: uno, tres y cinco segundos. A continuación, las recogió para realizar cultivos microbiológicos. Y los resultados fueron reveladores: «A las 48 horas tengo esto lleno de microorganismos ». Los tres tarros que muestra contienen una cantidad similar de bacterias, lo que hace indicar que no importa cuánto tiempo pase la comida en el suelo. Para descartar que las bacterias procedieran del propio alimento, realizó otra prueba con una magdalena recién sacada del envase: «Y este es su cultivo a las 48 horas: nada». Tras estos resultados, su conclusión es tajante: «Olvídate de la regla de los cinco segundos, de los tres y del uno. Una vez la comida toca el suelo ya está llena de microorganismos». Asimismo, advierte de que « soplar puede empeorarlo porque añades tus bacterias de la boca». «Y rascar tampoco ha ido muy bien», sentencia. En una línea similar, el médico Juan Manuel Felices , conocido en redes como 'Doctor Felices', también desmonta este mito: «Nunca te comas algo que se ha caído al suelo. La regla de los cinco segundos es divertida, pero ¿crees que las bacterias sacan un cronómetro y se esperan amablemente antes de atacar?». El especialista señala también que la transferencia de microorganismos es prácticamente inmediata: «El mundo es de las bacterias. Se suben a tu comida de manera instantánea», afirmó. No obstante, matiza que no todos los alimentos atraen a la suciedad de la misma forma. Por ejemplo, los ricos en agua pueden contaminarse de forma prácticamente instantánea: «Si es sandía, plátano, jamón, algo húmedo, es una autopista para las bacterias: se pegan al toque, no esperan los famosos cinco segundos». En cambio, otros más secos , como determinadas gominolas, muestran una mayor resistencia a la transferencia bacteriana, añade el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) después de analizar una docena de estudios sobre la materia. También influye la superficie sobre la que cae la comida. «La baldosa , al ser lisa, tiene más superficie de contacto y transfiere más bichos que la alfombra », asegura. Aun así, el CSIC establece que la moqueta es más segura que materiales como la madera o el acero inoxidable. En cualquier caso, la institución pública destaca que no se dispone de tiempo ni medios para evaluar todas las variables cuando un alimento se cae al suelo. Por eso, recomienda no comérselo: «Lo que seguro que no sirve es darle un besito al alimento caído, como hacían algunas de nuestras madres».