En nuestro cerebro actúa un escuadrón antibombas. No es tu enemigo, intenta protegerte, pero, ¡ojo!, puede hacerte daño. Se activa cuando percibimos un peligro o una amenaza, real o imaginada, y la mente prepara una respuesta –confrontación, huida, bloqueo...– para ayudarnos a sobrevivir, el gran objetivo vital de nuestra biología. El problema es que, a veces, no distingue entre amenazas físicas y psicológicas. Autoculparse, el exceso de autocrítica, procrastinar, crear caos alrededor, el perfeccionismo o el pesimismo son en realidad reacciones protectoras de ese equipo de desactivación de explosivos que, al hiperactivarse, nos lleva al autosabotaje. Comprender la raíz de este proceso, entiende el psicólogo clínico Charlie Heriot-Maitland, es el primer paso para cambiar las tornas. Experto en terapia centrada... Ver Más