Redacción ClarínEn 1998, tras perder contra Deep Blue, Garry Kasparov creó el “ajedrez centauro”. Inspirado en la criatura mitológica -mitad hombre, mitad caballo-, ideó equipos donde el ser humano sumaba su intuición a la potencia de la computadora, demostrando que la simbiosis superaba a la máquina sola. Ese sistema es el que hoy debemos trasladar con urgencia a las aulas frente a la inteligencia artificial. La irrupción de la IA generativa en los ámbitos educativos no debe combatirse con prohibiciones obsoletas, sino con una reconfiguración urgente del modelo pedagógico. El verdadero desafío actual es preparar a los estudiantes para el “efecto centauro”: una simbiosis donde el ser humano coexiste con el algoritmo, delegando la ejecución técnica pero reteniendo de forma crítica el control ético, la estrategia y el análisis contextual.Si los sistemas de formación insisten en evaluar la mera repetición de datos, seguirán yendo por escalera mientras la tecnología sube por ascensor. Necesitamos docentes que dejen de competir contra las máquinas y comiencen a formar profesionales capaces de liderarlas, evitando que la brecha digital profundice una inminente convulsión social.Frente a dos corrientes antagónicas que nos imponen, la salida no es el primitivismo utópico de romper las máquinas ni el transhumanismo de ser cuasi-robots; el punto medio del siglo XXI es aristotélico: el centauro, la colaboración hombre-máquina.Adrián Gustavo Choren adrian.choren@bue.edu.arOTRAS CARTASMiremos juntos tu cuaderno, antes de que sea tardeEl deterioro del sistema educativo es un tema del que hace tiempo venimos hablando. No obstante, es un error pensar que la escuela es la única responsable de este problema. Aprender es un esfuerzo que los niños no realizan para ser alguien en la vida o para tener mejores posibilidades en el futuro. Estas son expresiones de los grandes.Por el contrario, ellos se esfuerzan por algo muy simple: la aprobación de los adultos significativos. No basta decirles que la escuela es importante, hay que demostrarles que es importante. Y eso lo hacemos cada vez que abrimos un cuaderno para saber qué están aprendiendo, cada vez que revisamos las comunicaciones que envía la escuela, cuando preguntamos qué materia te gusta más, hay algo que te resulta difícil, de qué trata el libro que estás leyendo...Debemos encontrar estos espacios, aunque los tiempos en los que vivimos nos obliguen a correr de un lado a otro para cumplir con todo o casi todo. En un abrir y cerrar de ojos crecerán y ese esfuerzo que no hicimos en su momento ya no lo podremos reparar.Claudia Patricia Giménez claudiagmz23@gmail.comCaso Insaurralde: “¿Todos somos iguales ante la ley?”Sin la labor de la prensa independiente, la mayoría de los casos de corrupción quedarían impunes.El caso de Martín Insaurralde abre un nuevo debate público. El ex jefe de Gabinete de Ministros de la provincia de Buenos Aires detalló en su última declaración jurada de bienes (agosto de 2022) un patrimonio de escaso valor. Sin embargo, existen indicios más que suficientes de que llevaba un estilo de vida opulento que no se correspondía con los ingresos percibidos por su actividad pública.Mientras el argentino medio hace malabares para llegar a fin de mes, hay ciertos personajes que ostentan una vida de lujos extravagantes.A casi tres años del inicio del escándalo, el avance de la Justicia penal parece marchar a paso lento. Si bien toda persona es inocente hasta que se demuestre lo contrario, cuando las pruebas de enriquecimiento ilícito son contundentes, debería ser declarada culpable e ir presa.Hugo Modesto Izurdiaga modestoizur@yahoo.com.arRecibí en tu mail todas las noticias, historias y análisis de los periodistas de ClarínQUIERO RECIBIRLOTags relacionadosMartín Insaurralde