Han pasado ya más de 96 horas desde que el suelo rugió en Venezuela. Los terremotos que sacudieron el país y que dejan, por el momento un último balance de 1.450 los muertos, de los cuales 17 son españoles, 3.150 heridos y se calcula que 50.000 personas siguen desaparecidas.La desesperación crece en Venezuela porque se acaba el tiempo. Lo último que se pierde es la fe y todos los esfuerzos siguen concentrados en rescatar vidas, el último milagro un bebé que ha sido salvado bajo los escombros. Los casi 2500 rescatistas llegados de todo el mundo se enfrentan a jornadas interminables con un calor y humedad extremos. Los cuerpos se acumulan en las calles, las morgues no dan abasto, el hedor es insoportable.Delcy Rodríguez, anunció la creación inmediata de una comisión para inspeccionar las viviendas que sufrieron afectaciones por el doble terremoto del miércoles, y alargaron por una semana más la suspensión de las clases. La refinería más grande de Venezuela, Amuay, con una capacidad de 645.000 barriles diarios, suspendió sus operaciones el domingo tras un fuerte apagón en el estado Falcón, al oeste del país, según informaron trabajadores de la planta.Venezuela ha tenido dificultades para suministrar electricidad a plantas industriales, refinerías, empresas y ciudadanos tras dos terremotos devastadores. Amuay, fundamental para la producción de combustible para la distribución nacional, procesaba unos 137.000 barriles diarios de crudo antes de los sismos.En los últimos días, han ocurrido saqueos en numerosos comercios de La Guaira, el estado más golpeado por los sismos, tanto que se puede leer el mensaje: "Ya fue saqueado" en carteles o pintas en las afueras de varios negocios. Los comercios permanecen cerrados o destruidos y la poca venta que hay es de trabajadores informales que tienen puestos de bebidas o de aceites para automóviles.Síguenos en nuestro canal de WhatsApp y no te pierdas la última hora y toda la actualidad en nuestro perfil de Google.