El restaurante Traziego, ubicado en la zona de Hipercor de Jerez, afronta sus últimos días de actividad tras anunciar el cierre de sus puertas después de más de cinco años de trayectoria. La decisión pone fin a una etapa marcada por una propuesta gastronómica que logró consolidarse entre numerosos clientes de la ciudad y que ahora queda a la espera de una posible nueva ubicación.La gerencia del establecimiento ha explicado que el cierre, que se hizo efectivo el pasado domingo, responde a una idea que venían valorando desde hace tiempo: trasladar el proyecto al centro de Jerez. Según detallan, habían estudiado distintas opciones para abrir un nuevo local en esa zona de la ciudad, aunque ninguna de las alternativas analizadas terminaba de convencerles.La intención inicial pasaba por inaugurar un nuevo restaurante en el centro al mismo tiempo que encontraban una salida para el negocio de Hipercor. Sin embargo, los planes cambiaron cuando recibieron una propuesta económica que consideran imposible de rechazar, lo que precipitó una decisión que, reconocen, les produce una gran tristeza.El interior del restaurante, que cierra sus puertas. "Ponemos fin a una experiencia maravillosa", señalan desde la dirección del negocio, que se despide tras haber servido comidas a miles de personas desde su apertura. Aun así, dejan abierta la puerta a un regreso en el futuro si encuentran el emplazamiento adecuado para desarrollar el proyecto en el centro de la ciudad.El anuncio ha servido también para agradecer el respaldo recibido durante estos años. La empresa ha mostrado su reconocimiento tanto a los clientes que han pasado por el restaurante como a los trabajadores que formaron parte de la plantilla durante esta etapa.El agradecimiento se dirige especialmente al último equipo humano de Traziego, cuyos integrantes continuarán vinculados a la empresa en otros establecimientos del grupo, concretamente en Rincón Granaino y EntreTercios.Propuestas tradicionales y un toque innovadorDesde su apertura en 2021, el restaurante apostó por una carta variada que combinaba propuestas tradicionales con elaboraciones más innovadoras. Entre sus opciones figuraban platos que iban desde la ensaladilla hasta el cuscús con huevas aliñadas, además de una selección de tostas y tapas concebidas para compartir.La oferta gastronómica incluía recetas como las berenjenas acompañadas de salmorejo y mayonesa de miel, las patatas bravas o las lagrimitas de pollo. Entre las elaboraciones que más aceptación habían encontrado entre los clientes destacaba un taco de carrillada acompañado de aguacate, salsa de yogur y cebolla morada.La carta se completaba con ensaladas, frituras de pescado y varias propuestas de arroz. Uno de los platos que más notoriedad había alcanzado era un socarrat inspirado en el tradicional puchero y servido con su correspondiente pringá. A ello se sumaban distintas opciones de pescado, como atún de almadraba o bacalao, además de una amplia selección de carnes entre las que se encontraba una receta muy arraigada en la gastronomía jerezana.