Hace décadas que la burguesía catalana desapareció. En cualquier caso, nos queda un empresariado local que aguanta el tipo como puede. Cosa habitual aquí y allí. Lo que llama la atención es que la no existente burguesía catalana piensa y se comporta como si fuera la vieja burguesía local. Perdón, nacional. Me explico. Hace casi un par de siglos, la emergente burguesía catalana empujó el diseño y construcción de una nación catalana con la intención de defender sus intereses económicos y apremiar al Estado. Es decir, aranceles, reducción fiscal, privilegios, subvenciones y lo que se tercie. Todo ello, a cambio de votos en el Congreso de los Diputados. La presión y el intercambio político -lean, chantaje- funcionó durante más de... Ver Más