Investigadores del Instituto Max Planck recrearon en laboratorio una reacción clave del hidruro de helio, considerado la primera molécula del universo. A temperaturas extremas, la reacción no se ralentizó como predecían los modelos, sino que se mantuvo casi constante. El resultado no borra la historia del cosmos temprano, pero sí obliga a corregir una pieza fundamental de la química que abrió el camino a las primeras estrellas.