Un estudio publicado en Science Advances probó durante seis semanas en un paciente amputado una nueva interfaz que usa imanes implantados en los músculos del antebrazo para devolver la sensación de movimiento en una prótesis de mano. El cerebro interpretó la apertura y el cierre de la mano robótica como gestos coordinados, no como señales aisladas, lo que abre el camino a prótesis controladas de forma más intuitiva