‘Obsesión’ (★★★★☆) es un fenómeno del terror a la altura de las expectativas 

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Obsesión podría parecer una película de terror sencilla. En especial, porque toda su premisa se basa en la idea de un objeto maldito que desencadena la peor violencia. Un tropo que no es ni novedoso ni innovador en el género del terror reciente. Pero la diferencia es que Curry Barker toma la historia de un perdedor en apariencia bienintencionado para convertirla en algo más perverso. Mucho más, en una reflexión sobre la violencia, el consentimiento y hasta la crueldad. Todo a través de una ingeniosa reflexión sobre el deseo y la necesidad de control. En particular, porque Curry Barker (que también escribe el guion) se niega a dar a su protagonista algún tipo de redención sencilla. De hecho, Bear (Michael Johnston) es un tipo de villano matizado que tiene una rápida y oscura transformación a medida que la trama avanza. Eso, cuando el argumento logra transformarle de un hombre en apariencia sobrepasado por una situación inaudita a algo mucho peor. Obsesión apuesta por no ser complaciente ni indagar en los errores de su protagonista desde la sencillez. Por lo que, cuando la trama muestra sus peores secretos, el argumento se vuelve insólitamente oscuro. Parte del mérito de Obsesión es ser más densa que explícita y, además, utilizar sus escasos recursos (fue filmada con apenas 750 mil dólares) al máximo. De modo que esta historia de terror que comienza con un deseo cumplido se vuelve rápidamente terrorífica cuando se hace más cínica, cruel y perversa. Barker, que no deja dudas de que Bear tiene un trasfondo oscuro y aterrador, juega con la idea del miedo construido a través de la atmósfera. También, de los espacios más tenebrosos de la violencia humana. Una combinación que logra que Obsesión desafíe todas las expectativas. El miedo que comienza por un anhelo cumplidoEso, a pesar de que a primera vista la historia es incluso trivial. Bear, un empleado de segunda de una tienda de música, está profundamente enamorado de Nikki (Inde Navarrette). Un amor solitario y trágico, que Obsesión muestra en sus primeros minutos como una historia de amor trágica y superficial. Nikki está llena de planes, aspiraciones y está decidida a construirse a sí misma un futuro brillante. Pero, por el otro lado, Bear parece solo vivir a su sombra. La combinación, que Barker evita caricaturizar, deja algo claro. Bear ama la idea que tiene de Nikki, a la que supone inalcanzable y, además, una especie de mujer perfecta. Una perspectiva que desencadenará la desgracia.Obsesión de hecho, evita ir por la vía simple que el desventurado Bear solo desea amor. Por lo que muy pronto, queda claro, se trata de un hombre consumido por un resentimiento silencioso y una intensa necesidad de validación afectiva. De modo que cuando pide un deseo (y la trama lo muestra como un accidente inexplicable), lo sobrenatural terminará por consumir esa parte oscura. Bear, que anhela que Nikki lo ame por encima de todas las cosas, de pronto ve cumplidas todas sus expectativas. La cinta pone especial cuidado en construir la idea de lo misterioso, casi desde el mismo momento en que Bear formula su petición mágica. Y lo hace con una habilidad visual que se convertirá en el centro de la historia. Una transformación aterradoraNikki deja pronto de ser una mujer encantadora y vivaz, para verse poseída por lo que sea que el objeto maldito que Bear manipuló convoca. Barker explora la idea de una retorcida intervención sobrenatural, que incluye hacer muy notorio que Nikki está atrapada en su propio cuerpo. De un ligero desfase de apenas segundos en la manera de hablar de la chica a movimientos retorcidos e inhumanos. La obsesión avanza para dejar claro que Nikki es una rehén del deseo y también de Bear, que de inmediato comprende que no es ella misma ni que son sus decisiones. Por lo que la cinta entonces llega a su lugar más terrorífico. La forma en que Bear transgrede los límites y se convierte en un abusador amparado en la magia. Un nuevo tipo de terror cada vez más desquiciado para ‘Obsesión’Obsesión es parte de una nueva vertiente del terror, que utiliza la subcultura incel para explorar en el horror con tintes misóginos. Y de la misma forma que producciones recientes como La acompañante, Parpadea dos veces y No te preocupes, cariño, profundiza en el resentimiento masculino. Además, plantea la idea del hombre que, consumido por una profunda soledad, desarrolla un odio visceral hacia las mujeres.Pero Curry Barker evita ser muy obvio y enlaza esa percepción de la masculinidad con la violencia en un sentido más sutil del que podría suponerse. En especial, a medida que Nikki se vuelve más agresiva y violenta y es evidente que está atrapada en su propia piel. Al contrario, Bear intenta al principio sacar provecho de la situación (lo que incluye placer sexual), hasta descubrir lo siniestro que esconde su deseo. Pero, por desconcertante que parezca, el personaje jamás asume que ha transgredido los límites del consentimiento. Buena parte de la relevancia e inteligencia en Obsesión es tocar todos sus temas, sin ser sermoneadora o, mucho, apuntar a una conclusión. No obstante su terrorífico y desolador final, no solo completa todas las ideas que la película propone. También muestra hasta qué punto la cinta era una combinación compleja y retorcida sobre planteamientos como el acoso, el abuso y la agresión sexual. Todos los tópicos que la cinta maneja con habilidad, sin caer en el subrayado y mucho menos en el sermón. El mayor logro de este fenómeno de internet convertido en parte de la historia del cine de terror contemporáneo.Seguir leyendo: ‘Obsesión’ (★★★★☆) es un fenómeno del terror a la altura de las expectativas