10.000 millones y a la basura: por qué el caza europeo se ha hundido y quién puede recoger los restos

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El gran caza europeo de sexta generación acaba de recibir el golpe más duro desde que fue anunciado. El FCAS, el ambicioso programa impulsado por Francia, Alemania y España, nació para sustituir algún día al Rafale y al Eurofighter, pero su pieza más importante se ha quedado sin un camino claro.La paradoja es que no todo el proyecto desaparece, pues Europa aún quiere salvar la nube de combate, los drones y parte de las tecnologías que ya se han desarrollado. Lo que se ha hundido es el avión tripulado que debía estar en el centro de todo.El problema no era solo técnico: era una pelea por el control Prototipo a tamaño real del sistema de combate aéreo futuro (FCAS) presentado en el París Air ShowEl FCAS siempre ha sido mucho más que un avión. La idea era crear un sistema completo formado por un nuevo caza, drones de apoyo, sensores y una red digital capaz de compartir información en combate. En teoría, era la respuesta europea al futuro de la guerra aérea.El problema llegó cuando hubo que decidir quién mandaba realmente en el desarrollo del caza. Dassault, la compañía francesa detrás del Rafale, defendía que debía tener más  peso por su experiencia diseñando cazas de inicio a fin. Airbus, que representaba a Alemania y España, quería respetar un reparto más equilibrado del trabajo.Ese choque fue bloqueando el programa poco a poco. La fase de desarrollo tecnológico avanzaba, pero el salto al prototipo de vuelo se fue retrasando cada vez más. El calendario original apuntaba a pruebas de vuelo hacia 2026 o 2027 y entrada en servicio alrededor de 2040. Después, esa fecha ya se fue moviendo hacia 2045.Al final, el desacuerdo industrial se convirtió en un problema político. Francia y Alemania no han encontrado una fórmula que convenciera a todos, y el caza europeo ha quedado prácticamente enterrado.Airbus se mueve rápido y Alemania mira varias salidasEl vacío que dejó todo esto no ha tardado en llenarse. Airbus y siete grandes empresas alemanas han formado el “Team Gen 6”, una alianza que se ofrece para recoger los restos del programa y desarrollar un nuevo caza de sexta generación con otro enfoque industrial.Dentro de ese grupo aparecen compañías como Diehl Defence, Hensoldt, MBDA Germany y Liebherr, entre otras. También hay un gran interés de compañías españolas como Indra, GMV, Grupo Oesía, Sener e ITP Aero, lo que abre la puerta a que parte de la industria española siga dentro de una nueva vía europea.Alemania, mientras tanto, estudia varias opciones. Puede comprar más F-35, que a pesar de su coste y mantenimiento siguen siendo atractivos, sumarse a otro programa internacional como el GCAP de Reino Unido, Italia y Japón, apostar por una solución liderada por Airbus o buscar una cuarta vía que aún no se ha pronunciado.La gran duda es qué hará Francia, pues Dassault no parece estar dispuesta a ceder el liderazgo de un futuro caza, y eso podría empujar a París hacia un desarrollo más propio, con menos socios o con una estructura mucho más controlada por la industria francesa.En definitiva, el hundimiento del FCAS demuestra que Europa quiere autonomía militar, pero todavía le cuesta ponerse de acuerdo cuando hay dinero, tecnología y poder industrial de por medio. Puede que el caza conjunto haya caído, pero la carrera por quedarse con sus piezas acaba de empezar.