Han pasado menos de 24 horas desde que Venezuela se estremeció bajo los temblores de dos terremotos consecutivos. Marianella Cremi, una joven venezolana, no ha encontrado el consuelo desde ese momento y la angustia por no saber dónde está su hermano aumenta a cada hora. Marianella estaba en Acarigua, una ciudad a 350 kilómetros de Caracas, cuando se produjeron los seísmos. A pesar de la distancia del epicentro del terremoto, «nos dimos cuenta de que todo estaba temblando», narra. Su primer instinto fue coger el móvil para tratar de informarse. Las noticias llegaban a cuentagotas y las comunicaciones se cortaban a ratos. En las redes sociales enseguida empezaron a difundirse vídeos y fotos de personas anónimas. Vio muchas imágenes de... Ver Más