Hace un par de semanas, las expectativas estaban desbordadas en Ecuador. Y no era para menos. La sólida selección de Sebastián Becaccece llegaba al Mundial tras una fase de clasificación memorable, segunda en la exigente liguilla sudamericana por detrás de Argentina, apenas cinco goles encajados en 18 partidos de los que solo perdieron dos. Superar la primera fase se daba casi por descontado en Ecuador. Y, sin embargo...Seguir leyendo....