La NASA encuentra una nueva prueba de que Marte pudo albergar vida

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El rover Perseverance de la NASA sigue acumulando pruebas sobre el pasado del planeta rojo. Las últimas observaciones científicas confirman el hallazgo más grande de materia orgánica detectado hasta ahora en Marte. Según los reportes, el vehículo encontró rastros de carbono orgánico en una roca ubicada en el cráter Jezero.El estudio, publicado en la revista Science Advances, confirma la presencia de carbono macromolecular en una formación rocosa denominada Cheyava Falls. La roca se encuentra en Neretva Vallis, un antiguo lecho fluvial seco que, según los científicos, alimentó un gran lago que ocupó Jezero hace miles de millones de años.El hallazgo fue posible gracias a dos instrumentos montados en el brazo del rover: SHERLOC, un espectrómetro Raman, y WATSON, una cámara de contexto topográfico. Juntos, registraron cientos de detecciones orgánicas en el interior de dos muestras de roca sedimentaria, lo que lo convierte en el hallazgo más robusto de materia orgánica obtenido hasta ahora en el cráter.Rover Perseverance recogiendo muestras de roca en Marte. Imagen: JPL/NASAEl hecho de que este descubrimiento emocione a la comunidad científica tiene que ver con la relación que existe entre las estructuras de carbono y el desarrollo biológico. Este tipo de compuesto se asocia con moléculas fundamentales para la vida, como carbohidratos, lípidos, proteínas y ácidos nucleicos. Además, los científicos señalan que esta no es la primera vez que se identifica este material sobre una superficie rocosa en Marte.En 2018, el rover Curiosity encontró rastros similares en el cráter Gale, a más de 3.500 kilómetros de distancia. En aquella ocasión la materia orgánica fue bautizada por los investigadores como querógeno. Aunque científicamente ambos términos se consideran equivalentes, los científicos han preferido usar una terminología neutra para no anticipar conclusiones sobre su origen biológico.Para confirmar si hubo vida en Marte, las muestras tienen que llegar a la TierraAntes de aventurarse a asegurar que hubo vida en Marte, los investigadores se están tomando las cosas con calma. Los autores del estudio afirman que el carbono macromolecular puede tener múltiples orígenes no biológicos, como impactos de meteoritos, actividad hidrotermal, interacción química de fluidos con sistemas volcánicos o la reducción electroquímica del dióxido de carbono.Este descubrimiento se suma a la cadena de hallazgos acumulados durante las últimas campañas de exploración en el cráter Jezero. En septiembre del año pasado, la NASA informó del análisis de una muestra del mismo afloramiento llamada Sapphire Canyon, extraída también de Cheyava Falls. La muestra tenía indicios de vida microbiana antigua que los científicos no lograban explicar mediante procesos abióticos.El problema es que los instrumentos del Perseverance no están diseñados para distinguir entre rocas de origen biológico y abiótico. Kyle Uckert, investigador del JPL y responsable científico de SHERLOC, dijo que lo que pueden hacer es identificar rocas con potencial para ser devueltas a la Tierra y analizadas en laboratorios terrestres.Lamentablemente, la misión de retorno de muestras del Perseverance no tiene un futuro asegurado. A diferencia de China, que ya tiene planes para viajar a Marte y traer muestras en 2031, la NASA está lidiando con problemas de presupuesto que ponen en riesgo la misión del rover en el planeta rojo.Seguir leyendo: La NASA encuentra una nueva prueba de que Marte pudo albergar vida