Dos islas separadas por apenas 3,8 kilómetros viven en días distintos y permiten mirar hacia “el mañana”. La frontera entre Alaska y Rusia convierte al estrecho de Bering en el lugar más parecido a un viaje en el tiempo
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La línea internacional de cambio de fecha pasa entre las islas Diómedes y crea una diferencia de 21 horas entre ambas. Desde la costa estadounidense es posible contemplar la isla rusa cuando allí ya ha comenzado el día siguiente.