Un estudio publicado en Science identificó millones de macrófagos ricos en hierro en el hígado de las palomas mensajeras que actúan como sensores del campo magnético terrestre. Las aves que pierden esas células pueden orientarse en días soleados usando el sol como referencia, pero se desorientan por completo bajo cielo nublado, lo que confirma que ambos sistemas de navegación son complementarios