Tim Cook, CEO de Apple: "Nuestra información se usa como un arma contra nosotros con eficiencia militar"

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Hay un gesto que hemos aceptado como necesario para utilizar los servicios en línea. Ya sea a través de aplicaciones o de sitios web, existe la presencia cada vez más insistente de la obligación de registrarse o, al menos, de aceptar las tan conocidas (e impopulares) cookies. Es el precio a pagar por un servicio en el que nuestra información se convierte en moneda de cambio.Ahora, con la llegada de los asistentes de inteligencia artificial, ese escenario se magnifica todavía más. En ellos, los usuarios vuelcan consultas recurrentes y de índole personal, dan acceso a sus entornos digitales y permiten que esa información sirva como base para los futuros desarrollos y proyectos que acometen laboratorios como OpenAI, Anthropic o Google DeepMind.Un futuro que tal vez ya era capaz de vislumbrar ocho años atrás Tim Cook, director ejecutivo de Apple, quien dejará la primera línea de la compañía de Cupertino el próximo 1 de septiembre. Y es que si tiramos de hemeroteca, vemos cómo en 2018, en el marco de la 40ª Conferencia Internacional de Comisionados de Protección de Datos y Privacidad celebrada en Bruselas, Cook lanzó una advertencia de lo más poderosa acerca del alcance de todos esos datos que los usuarios van dejando como pagaré por el uso de determinados servicios.La información personal, al servicio de causas dirigidas Desde su papel de máximo dirigente de una de las empresas más valiosas del planeta, Cook se mostró en aquel acto crítico con todos esos servicios que hacían acopio de información de los usuarios, ya fuera mediante registros de uso o por su actividad en entornos digitales. Una fuente de conocimiento que se podía utilizar con fines diversos pero para nada aleatorios: "Nuestra propia información, desde la cotidiana hasta la más personal, está siendo utilizada en nuestra contra con una eficacia militar", señaló durante su discurso.Aspectos clave como el género, la edad, las aficiones, los estudios, las ubicaciones habituales, los lugares visitados o los sitios web consultados eran, y son hoy en día, un caladero para quienes recaban toda esa información y la sitúan a disposición de las marcas o de cualquier otro interesado. Un punto que Tim Cook denunció ya en 2018 y que, lejos de atajarse, ha visto cómo emergían nuevos escaparates en los que exponerlos ante quienes luego se sirven de ellos.¿Actualización normativa al ritmo del avance tecnológico?El Reglamento General de Protección de Datos a nivel europeo entró en vigor en mayo de 2018 y tan solo cinco meses después tuvo lugar ese discurso del director ejecutivo de Apple ante el Parlamento Europeo. Ahora, con una normativa camino de cumplir una década de vida, los avances y el nacimiento de distintas tecnologías obligan a una revisión que amplifique el espacio de garantías para todo aquello que pertenece a los ciudadanos, en especial en cuestiones tan básicas como su propia información.A las puertas de abandonar su cargo el próximo septiembre, el vaticinio de Tim Cook se ha cumplido con una precisión digna del mejor adivino. El desafío ya no es solo regular los detalles en forma de datos que dejamos al navegar, sino evitar que aquello que requiere una consulta sirva como recurso sobre el que hacer evolucionar a la inteligencia artificial del mañana. La advertencia lanzada en Bruselas por el directivo sigue plenamente vigente y amenaza con despojar al consumidor de aquello que lo identifica y, peor aún, con moldear una sociedad carente de personalidad propia.