Gustavo Petro terminó por reconocer, al igual que Iván Cepeda, el candidato de izquierdas que aspiraba a sucederlo, la victoria electoral del ultraderechista Abelardo de la Espriella por unos 250.000 votos de diferencia. El primer presidente de la izquierda en la historia colombiana dejó no obstante al pasar en sus intervenciones en X una frase llamativa: los comicios en su país se habían "peruanizado". Petro no solo hacía referencia a la corta distancia entre los competidores sino a las supuestas anomalías que en el fondo le explicaban la derrota. Al mismo tiempo, Roberto Sánchez, el abanderado de la centroizquierda peruana, amenazó con no reconocer la legitimidad de Keiko Fujimori como nueva presidenta por presuntas irregularidades en las votaciones de los migrantes en diez ciudades de Europa, América Latina y Estados Unidos, que fueron decisivas. Fujimori debería asumir el 28 de julio, mientras que De la Espriella lo hará el 7 de agosto. Los recambios no parecen poner fin a las tensiones de ambos países. Seguir leyendo....