Bañarse todos los días en la playa; ese es el secreto de Santiago (84) para conservarse como si tuviera 60. También cantar todo el rato. El soltero cantautor salió encantado con Manuela, su primera cita de 'First Dates'. Pero la convivencia mató la pasión, y él se volvió a su apartamento de la Costa del Sol tan ricamente. Este miércoles 24 de junio, sin embargo, regresó al restaurante del amor de Mediaset en busca de una mujer capaz de seguirle el ritmo. «Me gustan las mujeres. Soy macho, he nacido con ese don», afirmó en los totales. Carlos Sobera le presentó en esta ocasión a Lola (80), una ama de casa de Torrejón de Ardoz (Madrid) que presume de destacar entre todas las mujeres de su edad. Al propio Santiago le pareció guapísima y se lanzó a su conquista en cuanto la conoció en la barra del restaurante. Si el verano es el momento ideal para apuntarse a los planes más divertidos, Santiago y Lola llevaban la fiesta y la alegría a su cita conjunta de 'First Dates'. Él, además, con hilo musical incorporado. El soltero, nada dispuesto a perder el tiempo, le ofreció a Lola un hueco en su casa, «porque tengo una cama para ti». Un plan que no entusiasmó demasiado a la mujer, que confesó no ser demasiado aficionada a la playa. Él también se apuntó a hacerle una visita en Madrid. Y como respuesta, la jubilada se interesó por sus dotes en el sexo y le sirvió en bandeja a Santiago el poder echarse unas cuantas flores. «Canela pura», resumió, seguro de que podía hacerla feliz en ese aspecto «porque yo soy macho y tú eres hembra». Por si no había quedado lo suficientemente claro, en privado señaló que «mi pistola dispara como una repetidora». Aunque Lola se mostró escéptica cuando habló con las cámaras. «Con la pinta que quiere, no creo que haga mucho». Una vez estuvo convencido de que se había mostrado ante Lola como un artista dentro y fuera del escenario, Santiago quiso enseñárselo también al resto del restaurante actuando en el especial de verano. Su cita, no obstante, ya empezaba a estar un poco harta de tanta música. «Me gusta que me cante, pero un poquito. Que no se pase. Lo veo muy pesado», admitió en los totales. Tanto, que en la decisión final determinó que no lo quería como pareja.