La cuenta atrás para la desaparición de los controles terrestres entre España y Gibraltar ya ha comenzado. A pocas semanas de la entrada en vigor provisional del nuevo Tratado entre la Unión Europea y el Reino Unido sobre el Peñón, prevista para el próximo 15 de julio, los trabajos de retirada de infraestructuras en la zona fronteriza española avanzan a buen ritmo, anticipando uno de los cambios más significativos en la relación entre ambos territorios desde el Brexit.Las actuaciones en marcha incluyen la eliminación progresiva de elementos históricos del paso fronterizo. Algunas cubiertas y estructuras ya han sido desmontadas dentro de un proyecto valorado en cerca de dos millones de euros que contempla también la demolición de vallas y marquesinas, la reorganización de los accesos para el transporte de mercancías y diversas intervenciones en el entorno aeroportuario.campo de gibraltarLa imagen de una nueva era: ya están desmontando la Verja de Gibraltar Pablo Fdez. QuintanillaEl objetivo de estas obras es adaptar la frontera al nuevo escenario que plantea el acuerdo alcanzado entre las partes. Si se cumplen los plazos previstos, la tradicional verja dejará de desempeñar su función de control terrestre, poniendo fin a más de un siglo de verificaciones documentales entre Gibraltar y España. La transformación afectará especialmente a los miles de trabajadores y turistas que cruzan diariamente entre ambos lados.Un nuevo modelo de acceso y control cambiará la relación entre España y el PeñónLa aplicación del tratado supondrá además una modificación profunda del estatus operativo de Gibraltar respecto al espacio Schengen. El acuerdo permitirá que el territorio quede asociado a este sistema europeo de libre circulación después de que el Reino Unido aceptara que la Policía española asuma las funciones de control de viajeros que lleguen por vía aérea y marítima.Como consecuencia directa de este nuevo marco, los controles dejarán de realizarse en la frontera terrestre y se trasladarán al aeropuerto. Allí serán dos agentes españoles y dos gibraltareños quienes se encarguen de supervisar los pasaportes de los pasajeros, convirtiendo el aeródromo en el principal punto de verificación de entradas y salidas.Entrada este jueves a Gibraltar.-EFE/A. Carrasco RagelEl acuerdo también abre nuevas oportunidades para las conexiones aéreas del Peñón. Entre las novedades previstas figura la posibilidad de recibir vuelos comerciales procedentes tanto de aeropuertos españoles como de otros destinos europeos, una medida que podría reforzar la conectividad internacional de Gibraltar y ampliar su capacidad de atracción económica y turística.Mientras avanzan las obras, las autoridades gibraltareñas han introducido cambios temporales en los accesos al territorio. Hasta el próximo 1 de julio, el tráfico de entrada y salida de vehículos está siendo desviado durante la noche por el acceso destinado habitualmente a camiones y mercancías. Además, durante el pasado fin de semana se habilitó de forma excepcional una ruta peatonal alternativa para facilitar los desplazamientos durante los trabajos.La previsión es que la Unión Europea y el Reino Unido firmen formalmente el tratado el próximo 13 de julio en Bruselas, apenas dos días antes de su aplicación provisional. Si el calendario se mantiene sin cambios, el 15 de julio marcará un antes y un después en la historia reciente de Gibraltar y del Campo de Gibraltar, con una circulación mucho más fluida por carretera, ya sea en coche, motocicleta, bicicleta o a pie, bajo un modelo similar al que ya existe entre países de la Unión Europea como España, Francia o Portugal.