systemd 261 es la nueva versión estable del gestor de sistemas y servicios más extendido de Linux, un lanzamiento que llega como de costumbre cargado de novedades, aunque por el carácter altamente técnico del proyecto conviene quedarse solo con lo más destacado. Y hay unas cuantas cosas que vale la pena mencionar, pensando sobre todo en las distribuciones que llegarán en la segunda mitad de 2026.La novedad más llamativa de este lanzamiento es systemd-sysinstall, un instalador de sistema en modo texto que se sirve de las propias capacidades de systemd para particionar, gestionar credenciales y copiar el sistema desde un medio temporal, como puede ser una memoria USB. No es nada que hubiese pedido nadie nunca, habiendo como hay alternativas para todos los gustos y necesidades, pero así se dan los cambios en ocasiones.En este caso, systemd-sysinstall se posiciona como una utilidad dirigida a imágenes, sistemas mínimos y escenarios en los que importa más la automatización que la apariencia… Aunque systemd-boot llegó de manera similar y cada vez se le tiene más en cuenta. No es lo mismo, sobre todo por la prioridad que se da en prácticamente todas las grandes distribuciones a los instaladores gráficos, pero su cualidad de componente agnóstico es un plus.Otra novedad destacada de systemd 261 es la introducción de IMDS (Instance Metadata Service) con systemd-imdsd, un nuevo servicio con el que hacer accesibles a los programas locales los metadatos de la máquina virtual en la que se está ejecutando un sistema en la nube, facilitando así el reconocimiento de proveedores como Amazon EC2, Microsoft Azure, Google Compute Engine, Oracle Cloud, Tencent Cloud, Hetzner y otros.También llega storagectl, una nueva herramienta de línea de comandos e interfaz Varlink para exponer recursos de almacenamiento y, aunque tampoco se trata a priori de una novedad que haya pedido nadie, es otra pieza más del puzle en el que se está convirtiendo systemd, aglutinando funciones de bajo nivel que antes quedaban repartidas entre diferentes componentes… Esto sí, para disgusto de muchos. Aunque estamos en Linux y, por ahora, hay alternativas para casi todo.En el apartado de seguridad y arranque systemd 261 incorpora systemd-tpm2-swtpm.service, un servicio pensado para ofrecer una alternativa mediante TPM por software en sistemas que no disponen de un TPM físico, pero en los que interesa tener disponible esa funcionalidad por compatibilidad, sin equipararse en seguridad a una implementación física. Se añade también una nueva opción para restringir la ejecución a binarios almacenados en sistemas de archivos protegidos y verificados con DM-Verity, otro de esos cambios más enfocados en el entorno profesional.Más novedades de systemd 261 incluyen soporte en PID 1 para capacidades recientes del kernel relacionadas con actualizaciones en vivo y traspaso de estado, nuevos métodos Varlink para solicitar el apagado del sistema, mejoras en la gestión de sesiones de usuario, nuevas opciones para controlar particiones de CPU en servicios y ajustes para Zswap… Y hasta aquí lo más destacado y menos intrincado, porque hay mucho, mucho más.Todos los detalles, en las notas de lanzamiento.La entrada systemd 261 estrena su propio instalador de sistema en modo texto es original de MuyLinux