Una muestra recogida en la estación Tiangong permitió identificar una especie bacteriana desconocida para la ciencia. No existen pruebas de que haya nacido en el espacio, pero su capacidad para formar esporas, aprovechar nutrientes escasos y responder al estrés podría revelar cómo evolucionan los microorganismos dentro de los hábitats orbitales.