Si usas Codex, la herramienta de línea de comandos de OpenAI, durante sesiones largas, es posible que tu SSD esté sufriendo más de la cuenta. Lo que parece un funcionamiento normal esconde un patrón de escritura tan agresivo que puede agotar la vida útil del disco en cuestión de meses, y casi nadie se había dado cuenta hasta hace pocos días.El aviso lo recoge NoteBookCheck a partir del informe de un usuario de GitHub, 1996fanrui, que el 14 de junio detectó una actividad de disco anormalmente alta. Al rastrear el origen, descubrió que Codex no paraba de escribir registros internos en un pequeño archivo del ordenador. Tras 21 días encendido, el disco había absorbido unos 37 TB de escrituras.Un disco entero quemado en menos de un año A ese ritmo, en un año el programa escribiría unos 640 terabytes. Para medir la gravedad sirve una referencia sencilla: un SSD doméstico de 1 TB aguanta de fábrica unos 600 TBW, una cifra que indica cuántos datos puede grabar antes de empezar a fallar. Este error puede agotar la garantía del disco en menos de un año.¿De dónde sale semejante exceso? El origen está en un ajuste de registro activado por error que casi con seguridad nadie pretendía dejar así para el usuario final. Codex viene configurado para apuntarlo todo, hasta el detalle más nimio: cada minucia interna del programa y cada movimiento rutinario del ordenador, llenando ese archivo a un ritmo frenético.El problema es que no hay forma evidente de bajarle el volumen. Codex ignora el interruptor que normalmente sirve para reducir esa avalancha de anotaciones, así que el usuario corriente se queda sin manera sencilla de pararlo. Y la mayoría de lo que guarda no sirve para nada: alrededor del 71% son apuntes sin valor real para quien no es ingeniero de la propia OpenAI.OpenAI vende Codex como un acelerador del trabajo de programar, y su responsable de producto defiende los agentes autónomos como el futuro del oficio. Esa promesa convive con un fallo capaz de cargarse el hardware de quien usa la herramienta a diario.Por qué el daño es mayor de lo que parece Discos SSD de KingstonHay un agravante técnico que multiplica el destrozo. Ese archivo no solo engorda: se reescribe miles de veces por minuto, borrando y volviendo a anotar sin descanso. En la práctica graba en el disco mucho más de lo que su tamaño aparente sugiere, machacando unas celdas de memoria que tienen los días contados.El problema, además, no es nuevo. Se conoce en distintas formas desde abril, con varios informes presentados a lo largo del año. El último listado de novedades de OpenAI tocó algún arreglo menor relacionado, pero no ha atajado el ritmo de escritura, que sigue sin resolverse.No es el primer choque de prioridades de la compañía, volcada en escalar rápido y monetizar desde que decidió meter publicidad en ChatGPT. Mientras tanto, fallos de calidad como este esperan turno.Quien use Linux o macOS tiene una salida casera mientras llega un parche. Consiste en redirigir ese archivo de anotaciones desde el disco hacia la memoria RAM del equipo, que se vacía sola al apagar. El archivo no guarda conversaciones ni trabajo del usuario, así que perderlo al reiniciar el ordenador no tiene la menor consecuencia.