El reciente adiós de César González-Bueno al Banc Sabadell llegó en un momento en que su figura, ya popular desde la exitosa defensa de la opa, quedó elevada a la categoría de mito. En los pasillos del banco se destacaba que el ejecutivo había anunciado su marcha cuando el banco tenía por delante unos años que para su consejero delegado iban a ser plácidos: buena tendencia económica, banco saneado y dos o tres años a la vista de una cierta bonanza. Seguir leyendo....