Tres termómetros para un mundo en tensión

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El problema de la mediciónEl riesgo geopolítico se ha convertido en una variable central para interpretar la economía internacional. No sólo importa a diplomáticos y analistas de seguridad. También condiciona decisiones de inversión, precios energéticos, comercio, cadenas de suministro y respuestas de política económica. Medirlo ayuda a distinguir entre tensiones políticamente graves, pero económicamente contenidas, y episodios capaces de alterar el funcionamiento de la economía global.El problema es que el riesgo geopolítico no se observa directamente. No tiene un precio único ni una estadística oficial equivalente al PIB, la inflación o los tipos de interés. Por eso se mide mediante indicadores indirectos. El más utilizado es el índice de riesgo geopolítico (GPR) de Caldara e Iacoviello, que cuantifica la frecuencia con la que la prensa de Estados Unidos (EEUU), el Reino Unido y Canadá recoge amenazas y actos geopolíticos adversos. Entre ellos se incluyen tensiones militares, amenazas de guerra, conflictos materializados, escaladas y ataques terroristas.El GPR es un buen punto de partida porque ofrece una serie homogénea y permite diferenciar entre amenazas y actos geopolíticos. Pero su propia arquitectura lo orienta hacia la dimensión securitaria del riesgo. En la geopolítica contemporánea, sin embargo, la coerción ya no es sólo militar. También es económica, tecnológica y comercial. Sanciones, controles de exportación, aranceles o restricciones sobre cadenas de suministro pueden tener efectos geopolíticos profundos sin adoptar la forma de una guerra o de una crisis militar abierta.De ahí la necesidad de leer el GPR junto con otros indicadores. El Global Economic Policy Uncertainty (GEPU) aproxima la incertidumbre global de política económica. El Trade Policy Uncertainty (TPU) mide la incertidumbre de política comercial. La cuestión no es sustituir el GPR, sino saber cuándo basta para captar un episodio de riesgo principalmente securitario y cuándo necesita ser complementado para identificar su dimensión económica o comercial.Tres indicadores para tres dimensiones del riesgoEl GPR aproxima la intensidad de las amenazas y actos geopolíticos adversos. El GEPU recoge la incertidumbre global sobre política económica. El TPU aísla una dimensión más específica: la incertidumbre sobre política comercial. Sus principales características y diferencias se recogen en la Figura 1.Figura 1. Diferencias entre GPR, GEPU y TPUÍndiceDimensión que capturaConstrucciónPrecaución interpretativaGPRRiesgo geopolítico adverso: amenazas, conflictos, terrorismo, tensiones militares o escaladas entre actores políticos.Recuento de artículos sobre riesgo geopolítico en 10 periódicos de referencia de EEUU, el Reino Unido y Canadá. Permite distinguir entre amenazas y actos geopolíticos.Está especialmente orientado a la dimensión securitaria del riesgo. Puede captar peor formas de coerción económica cuando no se presentan como crisis militar o de seguridad.GEPUIncertidumbre global de política económica: dudas sobre política fiscal, monetaria, regulatoria o institucional.Agregado global, ponderado por PIB, de índices nacionales de incertidumbre de política económica basados en prensa.No mide geopolítica como tal, sino incertidumbre de política económica. Además, el agregado global disponible tiene rezago y no cubre todavía toda la muestra de 2026.TPUIncertidumbre de política comercial: aranceles, acuerdos comerciales, barreras, disputas y cambios en reglas comerciales.Indicador basado en prensa que recoge la frecuencia de noticias que combinan referencias a política comercial e incertidumbre.Captura el canal comercial, pero no otros canales económicos relevantes, como energía, fletes, seguros, financiación o precios de materias primas.Fuente: elaboración propia.Los tres indicadores no compiten entre sí ni deben fundirse necesariamente en un único índice. Su utilidad está en que iluminan dimensiones distintas del riesgo. El GPR permite identificar cuándo domina la dimensión securitaria. El GEPU y el TPU ayudan a observar si esa tensión se traduce también en incertidumbre de política económica o comercial. La comparación relevante, por tanto, no es sólo entre niveles, sino entre patrones de activación. Para poder leer esos patrones, primero es necesario expresar las tres series en una escala común.Una escala común: la estandarizaciónLas tres series no son directamente comparables, porque cada una está expresada en su propia escala. Para analizarlas conjuntamente se transforman en puntuaciones z, que indican cuánto se aleja cada observación de su media de referencia, medida en desviaciones típicas.[1]La ventana de referencia es enero de 2015-noviembre de 2025, el periodo común para GPR, GEPU y TPU. El TPU, disponible en frecuencia diaria, se agrega a frecuencia mensual mediante la media mensual. Los valores de GPR y TPU para 2026 se expresan usando la misma media y desviación típica de la ventana común, lo que permite compararlos con el periodo anterior. El GEPU no se muestra en 2026 porque el agregado global disponible termina en noviembre de 2025.La interpretación es sencilla: un valor cercano a cero indica un mes próximo a la media de referencia; un valor positivo elevado indica un episodio excepcionalmente intenso respecto a la norma del periodo; y un valor negativo indica una intensidad inferior a la media. Como criterio operativo, se considera que un índice se “activa” cuando supera 1,5 desviaciones típicas. Este umbral no debe interpretarse como una frontera estadística rígida, sino como una regla práctica para identificar episodios de estrés.De los índices a una tipología de shocksLa utilidad de esta lectura conjunta está en que permite distinguir entre tres grandes tipologías de shocks, que quedan reflejadas en la Figura 2.La primera es la geopolítica securitaria, o geopolítica “pura” en sentido operativo. Se produce cuando se activa el GPR, pero no el GEPU ni el TPU. En estos casos, el episodio aparece en los datos como una amenaza o conflicto relevante, pero sin una transmisión clara a la incertidumbre de política económica o comercial global.La segunda es la incertidumbre económica o comercial sin señal geopolítica securitaria equivalente. Se produce cuando se activan el GEPU, el TPU o ambos, pero no el GPR. Aquí pueden darse dos situaciones distintas. En algunos casos se trata de incertidumbre económica no necesariamente geopolítica: por ejemplo, un shock sanitario, fiscal, monetario o regulatorio. En otros, puede tratarse de geoeconomía no militar: aranceles, sanciones, controles tecnológicos o restricciones comerciales con efectos estratégicos que no se presentan como crisis militar y que, por tanto, el GPR puede captar sólo parcialmente.La tercera es el shock geoeconómico sistémico. Se produce cuando se activan simultáneamente GPR, GEPU y TPU. En ese caso, el episodio combina tensión geopolítica, incertidumbre de política económica e incertidumbre comercial. La geopolítica deja de ser solo un asunto de seguridad y empieza a transmitirse por canales económicos concretos.Esta clasificación no pretende encerrar cada crisis en una categoría fija. Más bien ofrece una regla de lectura: la divergencia entre índices no es ruido, sino información sobre el canal dominante del shock.Figura 2. Tipología de shocksActivaciónTipo de episodioQué significaNingún índice supera 1,5Sin activación claraHay movimiento, pero no alcanza el umbral operativo de estrés.Sólo GPRRiesgo securitarioPredomina la dimensión geopolítica clásica: conflicto, amenaza militar, terrorismo o escalada.Sólo GEPUIncertidumbre económicaPredomina la incertidumbre de política económica, sin señal geopolítica o comercial equivalente.Sólo TPUIncertidumbre comercialPredomina la incertidumbre de política comercial.GEPU + TPUShock económico-comercialSe activan economía y comercio, pero no el canal securitario. Puede incluir coerción geoeconómica no militar.GPR + GEPURiesgo geopolítico con transmisión económicaEl conflicto o amenaza empieza a afectar la incertidumbre de política económica.GPR + TPURiesgo geopolítico con transmisión comercialEl conflicto o amenaza alcanza el canal comercial.GPR + GEPU + TPUShock geoeconómico sistémicoSe activan a la vez seguridad, política económica y política comercial.Fuente: elaboración propia.El resultado de esta transformación se resume en la Figura 3. Al expresar los tres índices en puntuaciones z, los picos ya no reflejan niveles brutos, sino la intensidad relativa de cada episodio respecto a la historia reciente de cada indicador. La Figura anticipa la idea central del artículo: algunos episodios están dominados por una sola dimensión, mientras que otros combinan varios canales de incertidumbre.(function(){function e(){window.addEventListener(`message`,function(e){if(e.data[`datawrapper-height`]!==void 0){var t=document.querySelectorAll(`iframe`);for(var n in e.data[`datawrapper-height`])for(var r=0,i;i=t[r];r++)if(i.contentWindow===e.source){var a=e.data[`datawrapper-height`][n]+`px`;i.style.height=a}}})}e()})();Episodios seleccionados para evidenciar las tipologías de shocksDefinida la tipología, el siguiente paso es aplicarla a episodios concretos. La Figura 4[2] no pretende recoger todas las crisis desde 2015, sino seleccionar tres casos que muestran patrones distintos. El COVID-19 ilustra un episodio de incertidumbre económica sin señal geopolítica securitaria equivalente. Gaza muestra el patrón contrario: un conflicto que activa el GPR, pero no el GEPU ni el TPU. La crisis de 2025 permite observar una secuencia más compleja: el anuncio de aranceles recíprocos activa primero la incertidumbre económica y comercial; después, en junio, esa incertidumbre coincide con una escalada geopolítica en Oriente Medio y se activan los tres indicadores.Figura 4. Episodios seleccionados según el canal dominanteCasoObservaciónGPRGEPUTPUTipo de episodioLecturaCOVID-19Mayo 2020-1,19+2,24-0,38Incertidumbre económicaSe activa la incertidumbre de política económica, pero no el riesgo securitario ni la incertidumbre comercial. El caso ayuda a delimitar el concepto: no toda incertidumbre económica procede de una tensión geopolítica.Guerra de GazaOctubre 2023+2,45-0,40-0,52Riesgo securitarioSe activa el GPR, pero no el GEPU ni el TPU. En estos indicadores, el episodio aparece como conflicto geopolítico sin transmisión clara a la incertidumbre global de política económica o comercial.Crisis de 2025Abril 2025: aranceles recíprocos+0,85+4,67+6,54Shock económico-comercialSe activan la incertidumbre de política económica y la de política comercial, pero no el GPR. Es un ejemplo de geoeconomía no militar: coerción económica con posible relevancia estratégica sin forma de crisis militar.Crisis de 2025Junio 2025: aranceles y Oriente Medio+3,10+1,68+2,22Shock geoeconómico sistémicoSe activan los tres indicadores. La lectura más prudente no es atribuir el GPR a los aranceles, sino entenderlo como un solapamiento de riesgos: la crisis comercial iniciada en abril coincide con una escalada geopolítica en Oriente Medio.Nota: las cifras son puntuaciones z. En negrita aparecen los valores superiores al umbral operativo de 1,5 desviaciones típicas. Fuente: elaboración propia.ConclusionesMedir el riesgo geopolítico no consiste en encontrar un único termómetro. El GPR sigue siendo el punto de partida para captar amenazas, conflictos y escaladas, pero no agota la medición del riesgo en un mundo donde la coerción también se ejerce mediante sanciones, aranceles, controles tecnológicos y restricciones comerciales.La lectura conjunta de GPR, GEPU y TPU permite identificar no sólo cuánto aumenta la incertidumbre, sino por qué canal lo hace. Cuando sólo se activa el GPR, domina el riesgo securitario. Cuando se activan GEPU o TPU sin GPR, la tensión se expresa por vías económicas o comerciales. Y cuando se activan los tres, la geopolítica se convierte en shock geoeconómico sistémico. La divergencia entre los índices no es ruido: es la señal que permite entender qué tipo de crisis tenemos delante y por dónde puede llegar a la economía.[1] Formalmente, para cada índice se calcula: z i , t = x i , t − x ¯ i σ i donde xi,t es el valor del índice i en el mes t, x̄i es su media de referencia y σi en su desviación típica en esa misma ventana.[2] Ormuz queda fuera de la tabla principal por una razón metodológica. El GEPU global disponible termina en noviembre de 2025, por lo que no permite evaluar 2026 con los tres indicadores.Autor: Judith ArnalLa entrada Tres termómetros para un mundo en tensión se publicó primero en Real Instituto Elcano.