La IA dispara la sextorsión: una de cada siete personas ya la ha sufrido, alerta un nuevo estudio

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La sextorsión ya no depende de que alguien consiga una imagen íntima real. Ahora basta con una foto publicada en redes sociales, una conversación manipulada o un montaje generado con IA para amenazar a una persona con difundir contenido sexual falso o real. Este problema ya tiene cifras preocupantes: un nuevo estudio internacional de Techxplore asegura que una de cada siete personas adultas, el 14,5%, ha sufrido este tipo de chantaje.Hablamos de una amenaza muy concreta. El agresor presiona a la víctima con publicar imágenes íntimas para conseguir dinero, más fotos, favores sexuales o simplemente controlarla. Hasta ahora, la mayoría de casos dependían de engaños en redes, apps de citas o relaciones personales. Sin embargo, la inteligencia artificial ha cambiado por completo el escenario.El chantaje sexual entra en la era de los deepfakesEl gran cambio está en que el material ya no tiene por qué existir. Las herramientas de IA permiten fabricar imágenes sexuales falsas, alterar fotografías normales, crear deepfakes o incluso desnudar digitalmente a una persona sin su consentimiento, algo que incluso posibilitaba Grok, la IA de Elon Musk. El resultado puede ser falso, sí, pero el daño para la víctima puede ser muy real.De hecho, ese es el problema. Si alguien amenaza con enviar una imagen íntima a familiares, amigos, compañeros de trabajo o contactos de redes sociales, da igual que sea auténtica o generada por IA. La víctima puede sentir la misma presión.Además, la IA no solo sirve para crear imágenes. También permite escribir mensajes más creíbles, traducir conversaciones, suplantar identidades y automatizar engaños. Mediante ella, un estafador puede contactar con más personas, parecer más convincente y mantener muchas conversaciones a la vez con menos esfuerzo.El estudio también recuerda que la sextorsión no siempre llega de un desconocido en Internet. En muchos casos puede aparecer dentro de relaciones abusivas, con parejas o exparejas que utilizan imágenes íntimas como forma de control.Precisamente por eso, los investigadores piden una respuesta más seria. No basta con recomendar prudencia en redes. Hace falta que las plataformas detecten antes estos abusos, que existan vías rápidas para denunciar y que las leyes persigan también las imágenes falsas generadas con IA. A lo que también ayudaría que se deje de estigmatizar a personas por algo tan humano como la desnudez o practicar sexo.En definitiva, la inteligencia artificial no ha inventado la sextorsión, pero sí la ha convertido en una amenaza mucho más barata, rápida y escalable. Eso significa que cualquiera puede acabar siendo víctima, incluso sin haber compartido nunca una imagen íntima.