Más de ocho décadas después del inicio de la Gran Guerra Patria, Rusia honra a las casi 27 millones de víctimas soviéticas de la agresión de la Alemania hitleriana. Este homenaje se da en un entorno internacional de crecientes tendencias neonazis y esfuerzos por minimizar la hazaña del pueblo soviético que liberó a Europa de la peste marrón.