El sueño es clave para la salud, y es algo que repiten constantemente los expertos en esto del descanso y hábitos saludables. Y es que dormir no es para nada una pérdida de tiempo, sino un proceso biológico esencial. Si dedicamos un tercio de la vida al descanso es por algo: durante el sueño, el organismo repara tejidos y el cerebro consolida la memoria. La falta de sueño se asocia con mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, alteraciones del sistema inmunológico y deterioro cognitivo, incluida la demencia. Impide la correcta limpieza cerebral. En este contexto se pronuncia el inmunólogo y divulgador científico Alfredo Corell, quien advierte que el sueño de calidad es esencial, recomienda el uso de pantallas antes de dormir y limitar las siestas a periodos breves para no interrumpir estos ciclos biológicos. Durante una entrevista en el espacio de divulgación LNGVT Club Pódcast, explica que el tiempo de descanso diurno puede ser útil, pero también perjudicial si se prolonga en exceso. Según el popular divulgador, la siesta es un recurso válido para compensar una mala noche de sueño, ya que permite recuperar parte del descanso perdido y mejorar el rendimiento físico y cognitivo. Sin embargo, subraya que su impacto en la salud depende directamente de su duración. «Si haces una siesta de dos horas todos los días, te vas a levantar con el modo inflamatorio encendido y eso es malo para tu salud», indica. El experto insiste en que el sistema inmunitario no distingue entre el sueño nocturno y el descanso diurno. «Si llegas al sueño profundo, se activa el modo inflamatorio», explica. Este estado, necesario en determinados momentos, puede resultar perjudicial si se repite de forma habitual tras cada siesta. «Un día no pasa nada, pero si se convierte en rutina, el organismo se mantiene en alerta inflamatoria», señala. En este contexto, el divulgador científico defiende que la clave está en evitar entrar en fases profundas del sueño durante la siesta. Para ello, recomienda limitar su duración a un intervalo muy concreto. ¿Entonces cuál es la siesta perfecta que que te puede dar algo de de descanso y no perjudica al sistema inmunitario? «Debe durar entre 20 y 30 minutos», afirma el divulgador, que ahonda en que este periodo permite relajar el cuerpo, reducir la somnolencia y mejorar la concentración, sin alcanzar el sueño profundo que desencadena la respuesta inflamatoria. Esta recomendación coincide con diversos estudios sobre cronobiología, que apuntan a que las siestas cortas favorecen la recuperación sin alterar los ritmos circadianos ni dificultar el descanso nocturno.