La Policía Nacional ha desarticulado una organización criminal dedicada a la trata de seres humanos con fines de explotación sexual en Andalucía. La operación se ha saldado con la detención de ocho personas y la liberación de once mujeres que eran explotadas en diferentes viviendas y centros de masaje.La investigación ha permitido desmantelar una red integrada principalmente por ciudadanos chinos, dedicada a la captación y traslado de mujeres desde China hasta España. Según la información policial, las víctimas eran engañadas en su país de origen y posteriormente distribuidas en inmuebles y locales situados en distintas provincias andaluzas.El operativo se desarrolló el pasado miércoles y contó con la participación de más de cincuenta agentes. Durante la intervención se realizaron ocho entradas y registros en Los Barrios, en la provincia de Cádiz; Marbella y Estepona, en Málaga; y Dos Hermanas, en Sevilla. Entre las ocho personas detenidas se encuentra la principal responsable de la organización criminal, según ha informado la Policía Nacional.Once mujeres localizadas en situación de explotación sexualDurante las actuaciones, los agentes localizaron a once mujeres que se encontraban en situación de explotación sexual. La Policía también intervino cerca de 100.000 euros en efectivo, presuntamente procedentes de los beneficios obtenidos mediante esta actividad ilícita. La operación ha incluido además el bloqueo de 22 cuentas bancarias, una de ellas con aproximadamente 120.000 euros, así como el embargo de bienes muebles e inmuebles valorados en unos 70.000 euros.El patrimonio total intervenido en el marco de la investigación asciende a una cifra cercana a los 900.000 euros. Según las pesquisas, la organización financiaba los billetes de avión de las víctimas desde China hasta España. Ese pago generaba una deuda que después las mujeres debían saldar mediante el ejercicio de la prostitución.Traslados entre viviendas y vigilancia permanenteUna vez en territorio nacional, las mujeres eran distribuidas entre diferentes viviendas ubicadas en localidades del Campo de Gibraltar, la Costa del Sol y la provincia de Sevilla. Para aumentar la demanda de clientes, la red las trasladaba periódicamente entre los distintos inmuebles controlados por la organización. Los propios miembros de la trama se encargaban de publicar anuncios en páginas especializadas, gestionar las citas y controlar los lugares donde las mujeres eran explotadas sexualmente.La Policía Nacional sostiene que las víctimas vivían en condiciones insalubres, permanecían prácticamente aisladas del exterior y solo podían desplazarse acompañadas por integrantes de la organización. Además, estaban sometidas a vigilancia constante mediante un sistema de cámaras de seguridad al que tenía acceso directo la líder de la trama.La organización también explotaba varios centros de masaje que aparentaban desarrollar una actividad comercial legal. En esos establecimientos, las mujeres eran igualmente explotadas sexualmente, llegando incluso a pernoctar en los propios locales y permaneciendo en condiciones de semi esclavitud.