(ZENIT Noticias / Ciudad del Vaticano, 25.06.2026).- El jueves 25 de junio el Santo Padre recibió en audiencia, en la Sala del Consistorio del Palacio Apostólico, a miembros de la Asociación de Colegios y Universidades Jesuitas de América del Norte, a los que les dirigió el discurso que ofrecemos a continuación traducido por ZENIT al castellano:***En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. La paz sea con vosotros.Queridos hermanos y hermanas,me alegra dar la bienvenida esta mañana a todos ustedes, Presidentes y representantes de los Colleges y Universidades de los Jesuitas de América del Norte, y les agradezco su presencia. Estoy seguro de que su visita a Roma y al Vaticano servirá para fortalecer sus vínculos tanto con el Sucesor de Pedro como con el liderazgo de la Compañía de Jesús, comprometida desde hace siglos en el campo de la educación.Si bien podemos mirar al pasado con gratitud por todo lo que se ha realizado en la historia de cada uno de sus institutos educativos, somos también plenamente conscientes de la multitud de desafíos que la humanidad debe afrontar hoy. De hecho, el nuestro ha sido definido como un tiempo de cambios epocales. Las sociedades se están volviendo cada vez más secularizadas, con muchos que intentan eliminar toda mención de Dios de la esfera pública y de la cultura popular. Los sistemas políticos con frecuencia no responden al clamor de los pobres, de los migrantes y de quienes el mundo considera marginados. Muchas veces los jóvenes quedan sin esperanza en un mundo que parece carecer de la promesa de un futuro mejor, y el entorno natural sigue siendo degradado por quienes quisieran explotar los recursos del planeta en beneficio propio en lugar de para el bien común. Nuestro mundo es también cada vez más consciente del creciente impacto de la inteligencia artificial y de los efectos de mayor alcance que puede tener sobre la humanidad.A este respecto, las cuatro Preferencias Apostólicas Universales de la Compañía de Jesús, confirmadas por mi predecesor en 2019, proponen caminos que podrían ayudar a afrontar tales desafíos a nivel de la educación superior. Quisiera reflexionar con ustedes sobre estas cuatro Preferencias.ILa primera, mostrar el camino hacia Dios mediante los Ejercicios Espirituales y el discernimiento, se integra de manera natural en sus actividades académicas. Quien realiza investigaciones, quien se dedica a los estudios y quien busca la verdad, en definitiva está buscando a Dios, se dé cuenta de ello o no (cfr. Visita pastoral a la Universidad «La Sapienza» de Roma, 14 de mayo de 2026). Es por tanto esencial ofrecer modos para que los miembros de sus comunidades académicas lleguen a conocer a Aquel que es la Verdad. De hecho, en nuestro tiempo, como observé durante la reciente visita a España, «numerosos jóvenes y adultos están redescubriendo la fe cristiana, quizás después de un período de la vida en que se habían alejado un poco de Dios» (Vigilia de oración, 9 de junio de 2026). A la luz de esta tangible y creciente hambre de Dios entre los jóvenes, quisiera por tanto animarles a continuar poniendo a disposición en sus campus oportunidades de participación en los Ejercicios. De este modo, los miembros de sus comunidades académicas podrían lograr un encuentro personal con nuestro Señor y buscar libremente servirle en su vida cotidiana. De manera análoga, los principios de los Ejercicios relativos al discernimiento pueden ser instrumentos útiles para ustedes, para estar abiertos a las sugerencias del Espíritu Santo en las decisiones que toman cada día.IILa segunda preferencia de la Compañía, caminar junto a los pobres y los excluidos del mundo, es particularmente importante en un tiempo en que un número récord de nuestros hermanos y hermanas vive en la pobreza. Muchos se ven finalmente obligados a abandonar sus hogares por diversas razones, como la guerra, la persecución religiosa o política, el hambre y los efectos del cambio climático. Sus institutos están llamados no solo a dar a conocer a los estudiantes las injusticias sufridas por quienes están en los márgenes de la sociedad, sino también a ser canales poderosos para promover el cambio sistémico mediante la propuesta de nuevos modelos enraizados en la solidaridad y el bien común (cfr. Discurso a los Superiores Mayores de la Compañía de Jesús, 24 de octubre de 2025). Es también importante ofrecer a los inmigrantes, a los refugiados y a quienes tienen un estatus socioeconómico más bajo oportunidades para beneficiarse de un itinerario de estudios avanzados. De este modo, podrán integrarse más plenamente en las sociedades en las que viven, además de enriquecer a la comunidad de estudiantes en su conjunto con sus experiencias y perspectivas diversas.IIISus colleges y universidades son también lugares naturales para acompañar a los jóvenes en la creación de un futuro de esperanza, que es la tercera preferencia. Los estudiantes suelen iniciar su itinerario académico llenos de idealismo y energía, buscando con frecuencia servir las necesidades de los demás. Los estudios realizados en sus campus, las amistades que surgen de manera natural en ellos y la oportunidad de encuentro con el pensamiento y la investigación de grandes estudiosos, pasados y presentes, pueden llevar a todos los miembros de sus comunidades académicas un sentido de esperanza y la promesa de lo que podría cambiar para mejor (cfr. Discurso a docentes y estudiantes, Universidad «La Sapienza», 14 de mayo de 2026). Les invito a continuar promoviendo ese sentido de esperanza entre los miembros de sus comunidades a través de oportunidades de diálogo, servicio y oración, recordando siempre que la resurrección de Cristo es la fuente última de nuestra esperanza (cfr. 1 Pe 1, 3) y que con él todo es posible (cfr. Mt 19, 26).IVLa cuarta preferencia concierne otro deber urgente, a saber, colaborar en el cuidado de la creación. Se trata de una tarea particularmente importante a la luz de las realidades que vivimos cotidianamente, como los efectos del cambio climático y la explotación de los recursos por parte de unos pocos a expensas del bien común. A este respecto, los animo a perseverar en sus esfuerzos de sensibilizar a las comunidades de sus campus sobre los peligros actuales, pero también a dejar que «sus comunidades sean ejemplos de sostenibilidad ecológica, sencillez y gratitud por los dones de Dios» (Discurso a los Superiores Mayores de la Compañía de Jesús, 24 de octubre de 2025). De este modo, sus institutos podrán enseñar con el ejemplo, y no solo con la teoría.VPor último, el nuestro es un tiempo que está experimentando cada vez más el impacto de la inteligencia artificial, con la que otras «nuevas tecnologías abren un horizonte extendido en direcciones que, aunque intuibles, no podemos aún prever plenamente» (Carta Encíclica Magnifica humanitas, 15 de mayo de 2026, n. 4). Es importante comenzar ahora a afrontar las consecuencias, tanto positivas como negativas, derivadas de estos avances. Los colleges y las universidades tienen un papel especial que desempeñar a este respecto, especialmente dando a los principios de la Doctrina Social de la Iglesia un nuevo impulso «de manera adherida al presente y eficaz para afrontar la revolución digital» (Ibídem, n. 47).Queridos amigos, con estas reflexiones expreso gratitud por todo lo que hacen en sus importantes actividades educativas. Con la ayuda de las oraciones de san Ignacio de Loyola, puedan continuar la tradición jesuita de formar a quienes están encomendados a su cuidado para ser «hombres y mujeres para los demás». Imparto con gusto a cada uno de ustedes mi Bendición Apostólica, que extiendo con agrado a sus seres queridos y a las comunidades de los institutos que representan. Gracias.Gracias por leer nuestros contenidos. 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