El calor extremo en toda Europa está afectando gravemente a las centrales nucleares: tienen que apagarlas

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No es un secreto para ningún europeo pues en mayor o menor medida, todo el Viejo Continente está sufriendo temperaturas extremadamente elevadas en los últimos días, incluso registrando varios récords en muchos casos y en muchos lugares, debido a una cúpula de calor que, cómo no, también está afectando al sistema eléctrico de Europa.De hecho, es que tal y como nos contaban los compañeros de MIT Technology Review, este inusual aumento de las temperaturas no sólo viene aparejado de una demanda altísima en horas punta por la necesidad de refrigeración en los hogares, sino que además está afectando ya a la generación por la mala capacidad de enfriamiento de ciertas centrales eléctricas, incluyendo nucleares y de gas natural entre otras.Con estas premisas, parece que la red eléctrica europea podría estar probando sus límites de forma empírica, con países como Francia viéndose obligados a detener unidades de generación, en el caso de los galos por ejemplo el reactor 2 de la central nuclear de Golfech, al sur del país, que ha sido detenido tras superar las temperaturas los 44 grados centígrados, a la postre el mayor registro desde 1947.Europa está descubriendo por las malas que su red eléctrica no aguanta bien el calor extremo, con ciertas soluciones que no serían demasiado asequibles No es el único, pues otros reactores y quemadores han reducido su actividad u operarán con limitaciones en esta semana, como en la central de Nogent-sur-Seine, pues el agua de los ríos utilizada para la refrigeración de las centrales está inusualmente caliente imposibilitando una normal operación de las centrales.En el caso de Golfech en concreto, el río Garona estaba tan caliente que las autoridades estimaban devolver el agua al cauce a unos 28 grados centígrados, temperatura que está limitada por causas ecológicas y que por tanto ha obligado a los operadores a detener la planta para evitar problemas medioambientales derivados.En todo caso, esto no es algo extraño pues Francia ya había reducido en hasta 7 gigavatios su producción eléctrica durante la ola de calor de julio de 2025, con unas limitaciones que en este primer episodio de temperaturas extremas de 2026 no parece que sean los suficientemente importantes como para que la satisfacción de la demanda eléctrica sufra problemas de momento.En otros países, como el Reino Unido, ya se han reportado también reducciones en la producción por problemas en ciertas plantas de carbón y gas natural, demostrando que a nivel global estos problemas derivados del cambio climático plantean y plantearán cambios de calado para evitar estas situaciones.El gran problema está en los costes y en la necesidad de inversiones, pues como veréis la industria sí tiene claro por dónde deben ir estas mejoras que tendrán que implementarse antes o después: "Las compañías eléctricas pueden adaptarse planificando estos picos de verano, haciendo que la demanda de refrigeración sea más flexible y reforzando las redes para las altas temperaturas. También pueden desplegar baterías e incluso actuar en respuesta a la demanda, como impermeabilizando los sistemas de refrigeración de las centrales eléctricas."Simone Tagliapietra, investigadora principal en Bruegel a MIT Technology Review.