Swatch y Audemars Piguet revolucionaron la actualidad y el mercado de la relojería de lujo con el lanzamiento de sus nuevos modelos Royal Pop, una colección limitada que no ha dejado indiferente a nadie, hasta el punto de que semanas después de su estreno siguen dando mucho que hablar entre aficionados y coleccionistas. Nunca antes un reloj frito de una colaboración entre marcas punteras había tenido tanto impacto a nivel mediático, pero no ha sido por falta de intentos y oportunidades porque el mercado cuenta ya a sus espaldas con numerosos relojes de lujo de ediciones limitadas que surgieron fruto de colaboraciones especiales entre marcas top. Bien entre dos manufacturas relojeras, entre relojera y artistas de renombre o también por la alianza entre una fábrica de relojes con otra de coches de primer nivel. No son los únicos, pero son los formatos más extendidos. El lanzamiento de los Royal Pop ha supuesto una pequeña revolución en el mercado de los relojes de lujo, concepto en el que ya no manda tanto el precio —no en el caso de la colección de Swatch y Audemars Piguet—, sino la exclusividad, la dificultad para adquirir una unidad el producto en sí. Hace ya tiempo que en el segmento premium de cualquier bien material costoso, como lo son también los coches, es más efectivo reducir la producción de un modelo que disparar el precio. Dicho esto, el éxito mediático —ha generado muchísima polémica, pero es indudable que a nivel de comunicación ha sido un éxito su lanzamiento— de los Royal Pop hemos decidido echar la vista atrás repasar la historia reciente de las colaboraciones especiales en el mundo de los relojes de lujo. Como ocurre casi siempre que uno repasa la historia, se rescatan hitos sorprendentes: en este caso, es insuperable el caso de la colaboración entre Rolex y Domino's Pizza de los años 80 del siglo pasado. Entonces, la marca de pizzerías se asoció con la relojera suiza para motivar a los gerentes de los restaurantes que más vendían en aquella época. El incentivo por llegar a los objetivos de ventas era un jugoso premio en forma de Rolex de acero con el logo rojo y azul de la empresa visible en la esfera blanca de un reloj que ahora se puede encontrar en el mercado de segunda mano por unos 18.000 euros aproximadamente. En los tiempos que corren, medio siglo después, las grandes marcas de relojes de lujo tienen claro que prefieren asociarse con otro tipo de socios. Lo hacen muy poco entre ellas, pero a menudo con iconos del deporte o con empresas punteras de otros sectores, especialmente del sector del motor. Ya no es noticia que una marca lance una colección especial inspirada en una estrella de tenis o del fútbol. Ahí están los ejemplos de éxito de Richard Mile y Rafa Nadal , con cinco ediciones ya del reloj que la firma suiza lanzó hace más de tres lustros, y el de Jacob&Co y Cristiano Ronaldo , además de otras colaboraciones en esta línea como la que protagonizó hace unos años el piloto de Ferrari Lewis Hamilton para IWC . Precisamente el universo del motor ha sido de gran inspiración para las marcas de relojes, que no han dudado en asociarse con alguna fábrica especializada en coches de lujo. Una de las más longevas colaboraciones de este tipo fue la de Breitling y Bentley , unidos desde 2003 a lo largo de casi dos décadas, tiempo en el que vieron la luz relojes que reflejaban las señas de identidad de la casa británica. Más reciente es la exitosa colaboración entre Jacob&Co y Bugatti , que hace apenas unas semanas presentó el segundo modelo inspirado en la ingeniería de la marca de la Alsacia especializada en superdeportivos. El Bugatti Tourbillon incluye un motor V16 en miniatura en la esfera de la pieza, un modelo one off fabricado cuyo precio se dispara por encima del millón de euros. Otros ejemplos recientes de colaboraciones entre relojeras y marcas de coches son el UltraFino Maserati , un reloj fabricado por la casa suiza Bianchet de alta relojería y los relojes que Richard Mile ha diseñado en colaboración con la escudería Ferrari. El primero, presentado este año 2026 en la prestigiosa feria Watches&Wonders, es una pieza fabricada para conmemorar el centenario del emblema del Tridente de Maserati, inspirado en la fuente de Neptuno de Bolonia. Limitada a 100 unidades, el UltraFino Maserati tiene un precio cerca a los 100.000 euros. Mucho más caro es en RM Up-01 Ferrari , el reloj ultrafino de edición limitada a 150 piezas que Richard Mille lanzó al mercado fruto de colaboración con el Cavallino Rampate. Movimiento de cuerda manual ultraplano con horas, minutos y selector de funciones, la pieza tiene un precio cercano al millón de euros en el mercado de segunda mano. El del RM Up-01 Ferrari es un precio muy superior del TAG Heuer Carrera edición limitada con el que la casa suiza celebró su 60 aniversario y el del Porsche 911, otra edición limitada que es bastante más accesible, aunque sigue teniendo un precio de lujo: más de 9.000 euros la versión en acero inoxidable y por encima de 23.000 la edición en oro rosa. No se estilan tanto las colaboraciones entre dos marcas de relojes, como la que ha concebido los Royal Pop de Swatch y Audemars Piguet, pero hay algún ejemplo más anterior a esta edición limitada reciente. Cabe señalar antes que a Audemars Piguet es, dentro de las manufacturas de alta relojería más potentes del mundo, la que más se atreve a jugar a esto de las colaboraciones. Ejemplo inmejorable de ello es el Royal Oak Concept Tourbillon Spider-Man , un reloj de 42 mm en titanio y cerámica negra de estilo futurista y estética desenfada que sitúa en el centro de la esfera al famoso superhéroe de Marvel. Se fabricaron 250 unidades de un modelo que rinde homenaje a la cultura pop, si bien su precio no es apto para todos los bolsillos: más de 260.000 euros la unidad. Swatch también había realizado ya colaboraciones importantes con firmas de alta relojería antes de lanzar los Royal Pop con Audemars Piguet. Por ejemplo, la firma helvética lanzó con Blancpain un homenaje al Fifty Fathoms de Blancpain , el primer reloj para submarinistas creado en 1953. La colección, bautizada como Bioceramic Scuba Fifty Fathoms, dio como resultado relojes resistentes al agua hasta profundidades de 91 metros con diseños en colores exclusivos inspirados en los océanos y su fauna. Todavía a la venta en tiendas Swatch seleccionadas (solo 1 reloj por persona, día y tienda), tienen un precio de 400 euros. Hay al menos dos ejemplos destacados más de colaboraciones entre maestros relojeros. Por un lado, la de Louis Erard y Alain Silberstein y Smile-Day , una pieza que es una obra de arte en sí misma, toda una declaración de intenciones de aspecto divertido y alegre que combina los colores característicos de Alain Silberstein con un indicador de día en forma de emoticono. Pocas piezas con mejor relación calidad, precio e historia que esta, ya que se puede adquirir por unos 3.500 euros en el mercado de segunda mano. Mucho más caro y difícil de encontrar cuando pasen los años desde su reciente lanzamiento será el Louis Vuitton x De Bethune LVDB-03 , la última colaboración de la casa francesa con una forma de alta relojería después del LVRR-01 Chronographe à Sonnerie que diseñó en 2023 con Rexhep Rexhepi de Akrivia y el LVKV-02 GMR 6 firmado por Vuitton junto a Kari Voutilainen, el reloj finlandés que ha reimpulsado la marca danesa Urban Jürgensen. De la colación especial de Vuitton con De Bethune te hablamos largo y tendido en este reportaje , donde te contamos que el reloj diseñado por ambas compañías tiene un precio que ronda los 400.000 euros, pero que puede alcanzar los 4 millones de euros por las particularidades específicas de su diseño. Como ves, son más habituales las colaboraciones de casas de alta relojería con firmas premium de otros sectores que entre dos marcas de relojes. Incluso lo son también las colaboraciones con artistas contemporáneos, otro de los formatos de los que se pueden documentar varios ejemplos recientes. Citamos dos por el peso de las marcas que los protagonizan: la colección Slawn x Rolex y las dos versiones del Classic Fusión de Hublot firmadas por Takashi Murakami con su icónica flor sonriente en la esfera. Este último, denominado MP-15 Takashi Murakami Tourbillon Sapphire Rainbow, cumple al dedillo las dos características esenciales de estas colaboraciones de lujo: pocas unidades fabricadas (20 relojes en este caso) y un precio elevado: 400.000 euros por unidad.