Viñetas & Fotogramas: Event Horizon (Horizonte Final) la película, precuela y secuela.

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Créditos: En la elaboración de este artículo han participado Sergio Fernández Atienza e Igor Álvarez Muñiz INTRODUCCIÓNDiario de a bordo. Horizonte final es una película de auténtico culto. A pesar de no funcionar en taquilla, la cinta dirigida por Paul W.S. Anderson cuenta con una legión de fieles que perpetúa su legado. Tanto es así, que, prácticamente, treinta años después se publican historietas que expanden su mitología. Ya sean precuelas o secuelas, en Zona Negativa estamos dispuestos a pasar las de Caín para embarcarnos en una nave con destino incierto. Dos tripulantes de diferentes secciones han decidido unir sus fuerzas para parir este especial en el que recordaremos la película y reseñaremos los cómics de Horizonte Final publicados en el país del Tío Sam. Liberate te tutemet ex inferis. Cría cuervos y te sacarán los ojos. Conexión perdida…LA PELÍCULA«Al lugar al que vamos, no necesitamos ojos para ver.» Dr. William WeirPaul W.S. Anderson tenía treinta años cuando llevó a buen puerto la primera adaptación de Mortal Kombat para la gran pantalla. Con un presupuesto que apenas llegaba a los 20 millones de dólares, la cinta protagonizada por Christopher Lambert alcanzó una recaudación global de 122 millones. Este hecho propició que Paramount Pictures ofreciera barra libre al, entonces, joven prodigio de cara a su siguiente trabajo. Amante de la ciencia ficción desde pequeño y obsesionado con El Resplandor, Anderson buscaba un proyecto más oscuro que su anterior largometraje. Concretamente, este cineasta británico quería llevar a cabo una película de fantasmas en el espacio, sin que esta contará con un monstruo per se estilo Alien, el octavo pasajero. De esta forma, surgió la idea de que la nave estuviese poseída coqueteando con el concepto del infierno. La nave, que presta su nombre al título, se comporta como un personaje más de la película por lo que su diseño resultaba capital. El principal referente para la concepción de la misma fue la Catedral de Notre Dame. Con una parte central muy larga que funcionaba a modo de pasillo y, al final, tomando forma de altar, los motores de la Event Horizon (título en su versión original), son, en realidad, las torres de la icónica catedral parisina giradas a un lado. No solo eso, en el interior de la nave podemos encontrarnos con arcos góticos e incluso vidrieras, aunque un tanto modernizadas.Desapareciendo misteriosamente años atrás, Horizonte Final es una nave especial de investigación pionera y de alta tecnología que, sorprendentemente, comienza a emitir una señal débil. Corre el año 2047 y la nave de rescate Lewis & Clark corre en auxilio atravesando toda la galaxia. ¿Su misión? Encontrar y tratar de esclarecer los sucesos que provocaron que la Event Horizon no dejara rastro en su búsqueda de los confines del universo. Liderados por el Capitán Miller y el Doctor Weir, diseñador de la nave, pronto descubrirán horrorizados un terror interestelar que va más allá de todo lo imaginable. Antes de gozar de gran popularidad por su papel de Morfeo en la saga Matrix, Laurence Fishburne ya había sido nominado al Oscar por su trabajo en Tina (Brian Gibson, 1993) y trabajado con grandes directores como Francis Ford Coppola (Apocalypse Now, 1979), Steven Spielberg (El Color Púrpura, 1985), Spike Lee (Aguas turbulentas, 1988), Abel Ferrara (El rey de Nueva York, 1990) o John Singleton (Los chicos del barrio, 1991). Fishburne fue, pues, el cabeza de cartel en un reparto de lo más cosmopolita. Doctor Grant mutó en Doctor Weir. El australiano Sam Neill, con experiencia previa en el género (La posesión, El final de Damien -La Profecía 3-, En la boca del miedo), dejó de un lado los dinosaurios de Jurassic Park para entrar de lleno en el terror cósmico… soportando entre siete y ocho horas de maquillaje para su aspecto final. El resto de la tripulación estuvo formada por Joely Richardson (The Sandman), Jason Isaacs (Lucius Malfoy en la saga Harry Potter), Kathleen Quinlan (Horns), Jack Noseworthy, Richard T. Jones y Sean Pertwee. Cabe destacar que el nombre de la nave de rescate Lewis & Clark hace referencia a los primeros expedicionarios estadounidenses que cruzaron la parte oeste del territorio hasta llegar al Océano Pacífico. Horizonte final fue rodada en los estudios Pinewood mientras Stanley Kubrick hacía lo propio con Eyes Wide Shut en un set adyacente. El hecho de tener que trabajar en Inglaterra, dejando a su hijo en Estados Unidos, ayudó a Kathleen Quinlan a desarrollar su personaje con cierto paralelismo en su carga dramática. La grabación supuso un gran reto, sobre todo, a nivel físico. Los trajes eran tan pesados que tardaban 45 minutos en ponérselos y, como consecuencia de ello, tan solo podían aguantar diez minutos con ellos puestos. Al tener que estar en buena forma, instalaron un gimnasio al que acudir cuando finalizaban las jornadas de filmación.El rodaje de Horizonte Final duró 86 días, incluyendo Navidad. Las perturbadoras escenas del infierno, grabadas por la segunda unidad, supusieron un gran desafío para el reparto. Estas tomas muy detalladas y desagradables contaron con una calidad muy pictórica evocando a Bosch o Brueghel así como a fotografías de Witkin. Inevitable es recordar al Hellraiser de Clive Barker tanto por temática como por estética. Canibalismo, casquería o gusanos compusieron unos fotogramas fugaces que pasaron, por los pelos, la censura impuesta por el estudio. Tras un test con público que salió rematadamente mal, Paramount exigió recortar treinta minutos de metraje. Con tan poco tiempo para el montaje final, el resultado no fue el esperado. Pese a que, con los años, Horizonte final ganó la condición de culto, la película apenas alcanzó los 26 millones en las taquillas de todo el mundo.Gracias a su excelso diseño de producción (labor conjunta entre el propio Anderson y Joseph Bennet), Horizonte Final cuenta con un arrollador estilo visual. El uso de tonos verdes en los pasillos para generar inquietud o la contratación de John Mollo, diseñador de vestuario en la citada Alien, fueron algunas de las decisiones más acertadas. Horizonte final contó con bastante animatrónica y prótesis. Una combinación que dio como resultado una apariencia aterradora (y muy creíble). La cinta dirigida por Paul W.S. Anderson tuvo muchos efectos complicados consiguiendo sorprender al público con escenas la mar de potentes. Richard Yuricich, en cuyo CV aparecen obras maestras como Encuentros en la tercera fase o Blade Runner, ejerció de supervisor de dichos efectos. La mayoría de la escenas necesitó de ayuda digital. En el apartado sonoro, el dúo británico de música electrónica Orbital repitió colaboración con Anderson tras Shopping y Mortal Kombat. El propio Anderson realizó un peculiar cameo realmente difícil de identificar. A pesar de sus problemas e imperfecciones, Horizonte final ha quedado en la memoria de muchos amantes del séptimo arte gracias a la combinación entre ciencia ficción y horror. El hecho de que su mitología pueda expandirse en formato cómic nos alegra profundamente… aunque ello suponga regresar al más horrible de los infiernos. LA PRECUELA: DARK DESCENTEdición original: Event Horizon: Dark Descent 1-5 USA (IDW)Guion: Christian WardDibujo: Tristan JonesColor: Pip MartinRotulación: Alex RayEdición: Nicolas NiñoFormato: Comic-book. 22 páginas c/u.El viaje de tu… ¿vida?«Come find me»Fue en 1997 cuando se estrenó, pero para mí fue algo más tarde cuando Horizonte Final entró en casa, en riguroso VHS como un año después. Me impresionó, no lo voy a negar. Como amante de la ciencia-ficción espacial que ha visto muchos bodrios (y muchas maravillas) no esperaba asombrarme con una película que mezclara el género con terror cósmico e infernal, que no dejaba de lado la visión introspectiva, mucho gore y un recuerdo a Hellraiser, una de las pocas cosas de terror (junto a Hitchcock) que me llamaban la atención por aquellos años.Horizonte Final fue criticada hasta la saciedad y rechazada por el público, solo hay que ver los números que hizo. Pero como ocurrió con otras películas que tonteaban con esta mezcla (véase La Cosa de Carpenter) el tiempo les hizo justicia y las transformó en clásicos de culto. No nos vamos a engañar, Horizonte Final no es una película perfecta, además de los múltiples fallos de raccord hay gente que se dedicó a mencionar agujeros de guion, algunos cogidos con pinzas y otros muy bien hilados.Si a estas alturas sigues leyendo esto es que te pasa como a mí, que algo te pica en el cerebro y necesitas rascarlo.Como decíamos más arriba, Horizonte Final era la historia de una nave de rescate, la Lewis & Clark, que se encamina al Event Horizon, otra nave con un motor experimental que pretendía crear un agujero negro para poder viajar más lejos que nadie, pero algo salía mal, la Event Horizon desaparecía durante siete años y se materializaba en la órbita de Neptuno. Laurence Fishburne como capitán, Sam Neil como uno de los creadores del motor y su tripulación van a ver qué pasó. Y lo que pasó es que la Event Horizon se había ido al Infierno, o eso parecía.Pero seguramente si estás aquí leyendo esto es porque quieres saber sobre el cómic, así que vamos a ello.A finales del año pasado IDW, dentro de su línea Dark dedicada al terror, lanzaba Event Horizon: Dark Descent, una precuela en formato miniserie de cinco episodios, clara, concisa y al grano. El argumento es sencillo, aquí vamos a ver qué pasó al Event Horizon durante esos años que estuvo desaparecida antes de que la nave de rescate Lewis & Clark hiciese su aparición. Evidentemente, como me da la impresión que este material no va a llegar a España, ojalá me equivoque, no he podido evitar hacerme con él.Como autores tenemos a Christian Ward, dibujante galardonado con el Eisner por Invisible Kingdom y que vimos hace poco en Spectregraph, pero que se ha prodigado mucho por DC, todo ello con bastante buen resultado, solo que aquí ejerce de guionista. A los lápices está Tristan Jones, que tiene mano en este tipo de licencias, en su haber tiene a los Aliens, Silent Hill, Serenity o Mad Max. Siempre con un estilo muy realista que, en este caso, se pone a sacar muchos parecidos con los actores, algunos de ellos se vieron en la película y con otros tira de imaginación. Lo bueno es que es lo suficientemente difuso como para que su estilo no se ahogue en lo estático mientras que respeta todos los diseños, personas, naves y tecnología, que vimos en la película.Evidentemente un punto importante es el gore y tengo que decir que me parece que Jones cumple sobradamente con lo que se le pide. Consigue imágenes fuertes e impactantes, no tanto como en la película ya que los efectos referidos al body-horror estaban bastante conseguidos y un dibujo siempre tiende a dar menos sensación de asco o ser menos desagradable que ese realismo gráfico de las películas. Si eres fan del gore eso posiblemente le reste, en mi caso no lo soy mucho y para mí lo que hace Jones gana porque el dibujo, con una buena imaginación detrás, da para mucho. Y tiene por lo menos cuatro escenas donde consigue impactar. Por supuesto con una gran labor del colorista, Pip Martin, que recrea las mismas atmósferas de la película.En cuanto al guion digamos que está para rellenar huecos. Parece que Ward se vio varias veces la película y luego se dedicó a buscar vídeos en youtube sobre los agujeros de guion para, seguidamente, ponerse a explicarlo todo. ¿Alguna vez os preguntasteis por qué el capitán daba el aviso en latín? Lo explica. ¿Lo de las bombas? Lo explica. Y así sucesivamente.Pero no lo hace a la ligera, los autores van contando una historia, una que empieza con la muerte de la mujer del Doctor William Weir y avanza desde ahí, presentando a la tripulación original del Event Horizon, para ver cómo el terror va a por ellos de la misma forma que en la película fue a por los de la Lewis & Clark, con un fuerte componente psicológico y de engaño. Da un argumento, unos personajes, se regodea en el horror, nos muestra ese supuesto Infierno, explica y se toma alguna licencia, como debe ser, para poder sorprender. Dejando un quinto número cuanto menos bastante curioso, con un giro extraño, quizás no a gusto de todos, pero que acaba por encajar bien para luego enlazar con la película.Ward y Jones vienen a lo que vienen y lo consiguen. Salen triunfantes desvelando algo que ya nos imaginábamos, siendo fieles y dando una historia muy entretenida. Creo que han hecho más de lo que se les podía pedir con una franquicia como esta. A mí sin duda me han convencido.La línea IDW Dark está apuntando hacia buenos sitios. IDW siempre fue una editorial que dio importancia a las licencias externas, con éxito en muchos casos, y esta idea de hacer spin-offs, precuelas o secuelas de filmes interesantes como este, concretamente uno del que es posible que nunca se haga nada más, pero también de triunfadoras como Un lugar tranquilo o Smile, a mi me llama especialmente si todo está tan cuidados como Event Horizon.LO MEJOR• Es todo lo que se podía esperar de ella y más.LO PEOR• Falta que suene algo de música electrónica de finales de los noventa al acabar la última página. Aunque eso lo puedes solucionar en casa con un poco de Orbital o de Prodigy.LA SECUELA: INFERNOEdición original: Event Horizon: Inferno 1-2 USA (IDW)Guion: Christian WardDibujo: Rob CareyColor: Xenon HoncharRotulación: Alex RayEdición: Nicolas NiñoFormato: Comic-book. 22 páginas c/u.200 años después…«The Event Horizon is waking up»La idea de una precuela de Horizonte final tuvo muy buena acogida, con lo que desde IDW no dudaron en seguir dejando un hueco para esta franquicia en la mencionada línea Dark y volviendo a contar con Christian Ward como guionista, algo lógico viendo el notable trabajo que estaba haciendo con la precuela. Solo que esta vez se atreven con una secuela, una continuación de la historia original que también toma muchos elementos de Dark Descent.Nos movemos doscientos años en el futuro. Daniel Durante, dueño de una de las mega-corporaciones más grandes del planeta, conoce la leyenda de la nave Event Horizon, una que habla del Infierno, pero también de la vida eterna. Por ello, inicia una búsqueda con su propio equipo de mercenarios que le llevará a dar con ella. Básicamente, para esta nueva entrega Christian Ward coge el concepto original de la película y lo moderniza, pero nada de repetir esquemas, esto es una continuación en toda regla.Daniel y su hermano, del que poco se sabe, son retratados desde el principio como unos millonarios seres despiadados y faltos de empatía, caprichosos y arrogantes, lo que viene siendo la más rabiosa actualidad.También se actualizan los conceptos tecnológicos, por ejemplo, tenemos cuerpos cibernéticos y una inteligencia artificial que no deja de ser un reflejo de la personalidad de sus dueños, como si se tratase de un siervo fiel. Además su mera existencia da cuenta de lo cruento que es Daniel, especialmente en lo que se refiere a su exmujer. Esto deja claro que Christian Ward consigue definir muy bien a los personajes con muy pocas páginas, siendo uno de los puntos fuertes del arranque de esta secuela.Pero Horizonte Final va de lo que va y de eso tenemos lo que esperamos. El grupo de mercenarios, que es una versión militarizada de los rescatadores de la Lewis & Clark, se adentra en los restos de la nave, lo que es la zona del puente de mando y algunas estancias más, que no hacen más que aparecer y desaparecer cada ciertos años. Allí, se encuentran con que sus equipos detectan vida por toda la nave, aunque no ven más que a una persona en la cámara de hibernación. Sí, Ward nos da una continuación muy literal y nos planta a F. M. Justin donde se había quedado en la película.De hecho el cliffhanger que nos deja la última página del primer número es de aupa.Pero el segundo número demuestra que los autores controlan el ritmo. Puede que haya más acción y seguimos con el mismo horror corporal, aún así no todo es tan recto como el primer número nos hace creer. Esto hace que, aún a falta de ver cómo rematan esta historia, Inferno se convierte en una miniserie muy interesante, con muchas dudas y muchos posibles giros.El dibujo es un aspecto muy curioso de este cómic. A medio camino entre el realismo de la anterior miniserie y las peculiaridades de autores como Werther Dell’Edera, al que me recuerda en ocasiones, Robert Carey (actual dibujante de Ben 10) alterna páginas brillantes con otras bastante regulares. Tan pronto te asombra como te deja indiferente. Destaca mucho cuando hay seres extraños y con el body-horror, eso sí, lo cual ya es fundamental en un cómic como este. No obstante, la sensación que deja en general es buena especialmente por el atrevimiento de algunas viñetas. Además el color de Xenon Honchar le sienta muy bien, con él se diferencian perfectamente los espacios a la vez que da un toque de terror a las escenas cotidianas de la Tierra.Con solo dos números de este Event Horizon Inferno ya da para pensar que la serie merece la pena. Esperemos que la acaben bien y, ¿por qué no?, ver más piezas de este puzzle. Se está quedando una buena saga.LO MEJOR• Los personajes.• La forma en la que encaja con la película y la precuela.• La gestión del terror, en guion y dibujo.LO PEOR• Algunas partes del dibujo.