La Armada española blinda sus fragatas: prueba con éxito un nuevo interceptor contra enjambres de drones

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La guerra naval moderna se enfrenta a un desafío inédito ante la proliferación masiva de municiones merodeadoras de bajo coste. Para contrarrestar esta amenaza asimétrica, las Fuerzas Armadas buscan alternativas rentables y eficaces que eviten agotar rápidamente los costosos misiles antiaéreos tradicionales. En este contexto de máxima exigencia operativa, la Armada española ha dado un paso decisivo en su estrategia de protección marítima.El reciente ensayo en aguas nacionales tuvo como protagonista a la veterana fragata F-81 Santa María, un histórico buque que lleva en servicio desde la década de los ochenta. Desde su cubierta de vuelo en la base de Rota, los militares españoles lanzaron con éxito el Hornet Block 1, un avanzado sistema autónomo diseñado específicamente para abatir vehículos aéreos no tripulados.La principal innovación táctica de esta prueba radica en el método de despliegue. El arma se disparó desde una unidad en contenedor instalada sobre el helipuerto, lo que demuestra empíricamente la posibilidad de dotar a los navíos de mayor potencia de fuego. Según detalla el portal especializado Interesting Engineering, el desarrollo tecnológico detrás de este hito militar pertenece a la empresa europea Destinus.Un escudo letal contra la nueva guerra aéreaEl objetivo primordial de esta colaboración industrial pasa por ofrecer un escudo defensivo de despliegue rápido frente a los ataques coordinados que ya amenazan el tráfico marítimo en escenarios como el mar Rojo. El Hornet Block 1 es, en su concepción más pura, un interceptor de ala fija concebido para dar caza a otros aparatos no tripulados.Los datos técnicos del fabricante revelan que el dispositivo cuenta con un radio de acción superior a los 75 kilómetros y transporta una carga útil de un kilo y medio. Durante la primera fase de su vuelo, el cazador aéreo recibe datos de seguimiento a través del radar del buque nodriza.Sin embargo, cuando se aproxima a la zona caliente, el sistema activa una fase terminal completamente autónoma para culminar el ataque. Para lograr esta precisión milimétrica, utiliza una sofisticada combinación de buscadores electroópticos, sensores infrarrojos y un radar propio.Precisión garantizada bajo interferencias electrónicasEsta redundancia de sensores de última generación responde a una necesidad táctica vital. El diseño garantiza la operatividad total en entornos sin cobertura satelital, una situación cada vez más habitual por el uso intensivo de inhibidores de señal. Si el enemigo bloquea las frecuencias, el interceptor sigue su curso de forma implacable hasta neutralizar la amenaza.La adopción de lanzadores integrados en contenedores modulares abre un nuevo abanico de posibilidades logísticas. Las dotaciones navales pueden instalar estas baterías en cualquier zona libre de la cubierta y retirarlas rápidamente. De este modo, Defensa reserva el uso de las preciadas celdas de lanzamiento vertical para amenazas de mayor envergadura, optimizando así el arsenal disponible durante las patrullas prolongadas en alta mar.