El cambio climático tiene una consecuencia poco visible que empieza a sentirse tanto en los hogares como en el sistema energético. Es paradójico, pero cuanto más se calienta el planeta, más electricidad necesitamos para refrigerarnos. Y no se trata solo de una cuestión de confort. Mantener una temperatura habitable en viviendas, oficinas, hospitales o comercios está aumentando la dependencia de la refrigeración eléctrica y elevando la demanda de energía a niveles inéditos en muchos países.Seguir leyendo....