Un hallazgo único en la Península Ibérica: el carro de 2.500 años que refuerza el papel de Tartessos en el Mediterráneo

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El yacimiento de Casas del Turuñuelo, en Guareña (Badajoz), uno de los principales enclaves vinculados a la cultura de Tartessos, ha protagonizado uno de los descubrimientos arqueológicos más relevantes de los últimos años con la aparición de un carro votivo de bronce único en la Península Ibérica, una pieza de unos 2.500 años de antigüedad que no cuenta con paralelos conocidos en este territorio y que podría haber desempeñado un papel destacado en ceremonias rituales.El hallazgo corresponde a la mitad de un carro conservado con dos ruedas y parte de su estructura original. Los investigadores consideran que se trata de una pieza de extraordinario valor histórico y simbólico, tanto por su estado de conservación como por la complejidad de su decoración. Según las hipótesis actuales, habría sido utilizada como objeto votivo y posiblemente como quemaperfumes en ceremonias celebradas por la comunidad que ocupó este enclave tartésico.La pieza fue localizada en un pasillo del edificio principal, junto a un altar y muy cerca de la denominada "habitación del banquete", un espacio asociado a los grandes rituales documentados en el yacimiento. Los especialistas vinculan directamente el carro con el acto final que precedió al sellado del monumento, una ceremonia que incluyó banquetes, sacrificios de animales y el incendio deliberado del recinto durante el siglo V a.C.El historiador César Dorado ha explicado que "el carro ha aparecido en el sector sur del edificio principal, justo al lado de la conocida como habitación del banquete". Del mismo modo, detalló que "se vincula directamente con el ágape final y el ritual de clausura y sacrificio que la comunidad celebró antes de sellar el monumento en el siglo V a.C.", subrayando la estrecha relación de la pieza con uno de los episodios más significativos documentados en Casas del Turuñuelo.Un vínculo directo entre Tarteso y el MediterráneoMás allá de su singularidad, el descubrimiento aporta nuevas evidencias sobre la integración de Tarteso en las grandes redes comerciales del Mediterráneo antiguo. Los investigadores sostienen que el carro presenta características que remiten a modelos conocidos en la antigua Etruria, en la actual Italia, donde se han documentado piezas comparables utilizadas por las élites en contextos políticos y religiosos.La riqueza iconográfica del objeto también ha llamado la atención de los especialistas. Según Dorado, "el programa iconográfico de la caja es excepcional, mostrando en su frontal la representación de la divinidad fluvial Aqueloo, escoltada en los laterales por dos grifos esculpidos y soportes con figuras humanas rodeadas de leones, caballos, motivos florales y una serpiente alada". Estos elementos refuerzan la relevancia simbólica del hallazgo y apuntan a influencias culturales de amplio alcance.📢💣 ¡Hallan un carro votivo de bronce en Casas del Turuñuelo!Ojo porque la VIII campaña de excavación del yacimiento tartésico ha sacado a la luz un impresionante carro ritual de bronce del s. VI a.C. ¡Un hallazgo sin precedentes en la Península Ibérica!📹 Ayto. de Guareña pic.twitter.com/JGE7dcyUWR— César Dorado 🏺🏛️ (@CDorado75) June 24, 2026El contexto arqueológico en el que apareció la pieza fortalece además la idea de que Casas del Turuñuelo desempeñó un papel destacado en las rutas de intercambio de larga distancia. Junto al carro se han recuperado materiales procedentes de distintos puntos del Mediterráneo, entre ellos cerámicas griegas, alabastro egipcio y numerosos marfiles trabajados, algunos con representaciones de guerreros de origen oriental.La codirectora de la excavación, Esther Rodríguez, definió esta intervención arqueológica como "la campaña de las importaciones", al destacar la ausencia de cerámica local frente a la abundancia de materiales vinculados al Mediterráneo. Para los investigadores, el hallazgo del carro y del resto de objetos importados constituye una prueba excepcional de la importancia que alcanzó este enclave hace 2.500 años, consolidando la imagen de Casas del Turuñuelo como uno de los grandes centros de conexión cultural y comercial del mundo tartésico.