La noche de este miércoles, Caracas parece una ciudad de nómadas. La gente está en la calle: camina con bolsos, maletas, perros, jaulas con pájaros y gatos, buscando dónde pasar la noche. El terremoto ha zarandeado a toda la ciudad, y el miedo a volver a los edificios que quedaron en pie —el trauma de un sacudón que se sintió por más de 40 segundos— los ha empujado a salir.Seguir leyendo