«Hoy es uno de los peores días de mi vida. Vuelvo a lesionarme después de un año muy complicado». Nico Williams ha confirmado la lesión que sufrió ante Uruguay a través de un extenso comunicado en el que promete levantarse tras una temporada muy complicada en el Athletic. «Ayer (por el sábado de madrugada) me provocaron una nueva lesión tras una acción en la que un compañero de profesión actuó llevado por la frustración, el descontento y la tristeza por la situación que atravesaba. Fue una jugada que, en mi opinión, se podía haber evitado porque era completamente innecesaria», señalaba sobre la acción en la que De la Cruz le derribó de forma brusca, lo que ocasionó un pequeño enfrentamiento. «Tú estás loco», le reciminó el extremo de forma airada. Williams asegura que lo sucedido «tampoco me va a detener». Y no se descarta para el presente Mundial, pese a que el tiempo juega en su contra. Quedan tan tres semanas de competición, un plazo muy justo ante cualquier contratiempo físico. «Sé que Dios tiene un plan para mí y seguiré luchando hasta el último instante para volver a hacer lo que más amo: jugar al fútbol, ser feliz y dar muchas alegrías», promete. El extremo de La Roja da «gracias de corazón» por los mensajes de apoyo. «La historia no ha acabado. Nos vemos lo antes posible en este mundial», asegura. Comunicado íntegro de Nico Williams: Hoy es uno de los peores días de mi vida. Vuelvo a lesionarme después de un año muy complicado, en el que la pubalgia me ganó muchas batallas, pero no la guerra. Conseguí superarla con trabajo, sacrificio y, sobre todo, responsabilidad. Fue un año y medio de sufrimiento, tristeza, incertidumbre y ansiedad. No sabía cuándo volvería a jugar sin dolor ni cuándo recuperaría una vida normal. Llegué a convivir con el dolor en cosas tan simples como ir al baño, subir y bajar del coche o simplemente disfrutar del día a día. Volver a ser feliz jugando al fútbol era mi mayor prioridad, junto a recuperar la sonrisa. Porque sin una sonrisa, sin disfrutar y sin ser feliz, no puedo rendir al máximo nivel. Lo superé. Después apareció una lesión en el isquio, que volvió a ponerme a prueba. Una vez más dejé de sonreír, pero tampoco iba a detenerme. Ayer me provocaron una nueva lesión tras una acción en la que un compañero de profesión actuó llevado por la frustración, el descontento y la tristeza por la situación que atravesaba. Fue una jugada que, en mi opinión, se podía haber evitado porque era completamente innecesaria. Pero esto tampoco me va a detener. Sé que Dios tiene un plan para mí y seguiré luchando hasta el último instante para volver a hacer lo que más amo: jugar al fútbol, ser feliz y dar muchas alegrías. Gracias de corazón a todos por vuestros mensajes de apoyo. La historia no ha acabado nos vemos en los antes posible en este mundial