Los alumnos del colegio rural Vega de Tajuña se mezclan indistintamente en el patio. No entienden de edades. Juegan sin prejuicios, de una forma tan natural como hacen las «grandes familias». Entran a las aulas de forma ordenada, se dirigen a sus profesores con una confianza impropia de un centro de casi un centenar de alumnos y estos responden acorde al trato cercano que han construido a lo largo de los años. Pero al cruzar la puerta de clase tampoco se separan. En función del curso, algunos comparten maestro y horario. En una misma aula conviven, por ejemplo, alumnos de quinto y sexto de Primaria. Lo que a priori podría parecer un inconveniente, el equipo de este pequeño centro del... Ver Más