Sevilla se viste de todos los colores y formas para reivindicar el Orgullo

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Sevilla es la ciudad que hace de la calle el más hermoso de los escenarios y también el más combativo de los campos de batalla. Ambas facetas quedan reflejadas cada año de forma más clara en el Orgullo , cuya manifestación ha vuelto a tener lugar el último sábado de junio, esta vez en la víspera del día que conmemora los disturbios de Stonewall. Confeti de todos los colores, atuendos que iban desde lo más básico y ligero hasta lo más elaborado y recargado, banderas del colectivo y música muy animada han marcado un día de fiesta en la capital hispalense en el que cada vez son más las personas de todo tipo que se animan a disfrutar y a mostrar su apoyo a los derechos LGTBI. El lema de este año, «Desde el campo a la ciudad, ¡orgullo, lucha y libertad!» consiguió aunar sensibilidades llegadas no sólo desde distintos puntos de la provincia, con importantes representaciones de Bormujos, Sanlúcar la Mayor o Las Cabezas de San Juan, sino de toda Andalucía y de distintos puntos de la geografia española. El 'Pride' —ahora para universalizar las cosas está de moda anglicanizarlas— sevillano va cogiendo su sitio dentro del calendario del Orgullo nacional como uno de los de referencia, siempre dentro de la idiosincrasia y la forma de entender las cosas propias de esta tierra. Así, la manifestación Orgullo del Sur volvió a erigirse como el acto central del mes de la diversidad sexual en la capital hispalense. Los políticos de las distintas instituciones y partidos no quisieron perder la oportunidad de hacer acto de presencia y dejarse ver. Desde el popular delegado de Igualdad del Ayuntamiento de Sevilla, José Luis García, que acudía acompañado de la consejera del mismo ramo de la Junta de Andalucia, Loles López; hasta el portavoz del grupo municipal socialista, el exalcalde Antonio Muñoz, un fijo en esta cita, que estuvo arropado por el diputado en el Congreso y secretario de políticas LGTBI del PSOE, Víctor Gutiérrez; pasando por el portavoz municipal de Con Podemos-IU, Ismael Sánchez, junto al coordinador federal de Izquierda Unida y candidato de Por Andalucia a la Junta, Antonio Maíllo. El reloj marcaba las ocho de la tarde cuando la comitiva comenzó a recorrer la Ronda histórica de la ciudad. Los percusionistas de la batucada actuaban como carráncanos de una marcha que se extendió desde la Diputación por buena parte del Centro buscando la Alameda de Hércules. Al inicio de la misma portaban una gran bandera arcoíris, símbolo internacional de la comunidad LGTBI, y se caminaban distintas entidades y organismos con sus respectivas pancartas con lemas reivindicativos acerca de los importantes derechos conseguidos que en esta fecha se celebran, pero que nunca deben negociarse. Así, podían leerse proclamas como «Recordando nuestro pasado, luchando por nuestro futuro»; «No desfilamos, nos manifestamos» o «Ser tú mismo es un derecho». Desde los establecimientos y las farolas de las avenidas colgaban banderas arcoíris y también reproducciones del cartel del Orgullo de este año, obra del joven artista cigarrero Rubén Terriza. Los cristianos LGTBI de Sevilla, las familias orgullosas o los Scouts de Sevilla avanzaban además de los sindicatos y distintas asociaciones y entidades. El público, que fue en aumento conforme iba cayendo el sol y se acercaba el fin de fiesta en la Alameda, estaba totalmente entregado a la causa . Perfiles tan diferentes como grupos de amigos, parejas mayores de todas las orientaciones o familias con niños acudieron a ver pasar las varias decenas de carrozas que pusieron a saltar a unos y otros. El calor, en esta ocasión mucho más suave que en años anteriores, se aplacaba con las pistolas de agua con las que los miembros de las carrozas disparaban al público. «Es mi primer Orgullo desde que salí del armario y no puedo estar más contento de estar aquí», comentaba un chaval con emoción. Otra joven explicaba a una amiga suya que «la libertad de gustos es una parte muy importante dentro del colectivo» mientras pasaban banderas de las distintas identidades que forman parte del colectivo LGTBI, con especial presencia de las personas trans, que están entre las que más vulnerados ven sus derechos: «Un mundo sin personas trans no existirá jamás», se leía en una pancarta. Aunque desde uno de los camiones sonaba «Carita triste», de Ana Mena, las caras de diversión y felicidad del personal decían todo lo contrario. La movilización no está reñida con la alegría, y mucho menos en Andalucía. Entre ángeles con alas de plumas blancas, drag queens, policías y demás personajes de fantasía, también hubo espacio para el recuerdo y apoyo a las víctimas de Venezuela . Así, uno de los integrantes más coloridos y llamativos de la marcha llevaba consigo un cartel que decía «Venezuela renacerá como el ave fénix». Tal y como han resurgido tantas y tantas personas LGTBI a lo largo de las generaciones, todo un ejemplo de resiliencia al que Sevilla no quiere dejar atrás.