Durante un concierto en el estadio de Wembley, en Londres, el cantante Harry Styles se atragantó con agua al intentar su habitual número escénico con la botella en plena ola de calor. El cantante cayó al suelo, aflojándose la corbata y golpeándose el pecho mientras trataba de recuperar el aire, ante la preocupación de los fans. Tras estabilizarse, se incorporó y abandonó el escenario por sus propios medios.