Investigadores de Rutgers observaron una nueva fase cuántica en la interfaz entre dos materiales exóticos: un semimetal de Weyl y un aislante magnético conocido como spin ice. Bajo campos magnéticos extremos, los electrones dejaron de fluir de manera uniforme y empezaron a preferir ciertas direcciones. El hallazgo no convierte al cristal líquido cuántico en una fantasía, sino en una pista real para diseñar sensores y materiales cuánticos más avanzados.