Una sensación persistente de agotamiento durante el día puede parecer inofensiva, pero en realidad esconde un fenómeno mucho más complejo que afecta la atención, la memoria y la seguridad cotidiana. Aunque muchas personas lo normalizan, este estado podría estar vinculado a alteraciones del descanso nocturno, trastornos neurológicos o hábitos que pasan desapercibidos y requieren evaluación.