¿Hasta dónde puede tirar de la soga Milei sosteniendo a Adorni?

Wait 5 sec.

La interpelación de Manuel Adorni en el Congreso puede tener derivas políticas aún impredecibles. La defensa intransigente por parte de Milei, le está llevando a un debilitamiento en su imagen y una crítica central de un sector del electorado que no ve con buenos ojos que continúe en el cargo. Pero además se abre pista para que los aliados de hoy marquen la cancha. Más que un hecho político, es una pesadilla para la Casa Rosada.Desde el Pro ya se desmarcan. El jefe de bloque en la Cámara Alta, Martín Goerling Lara, ratificando la remoción del cargo declaró en medios: “Acá el que nos está sometiendo a todos los que ayudamos a este gobierno es el mismo Gobierno, insistiendo a esta altura que es un capricho de mantenerlo al jefe de Gabinete”. Otros bloques aliados en el Congreso como la UCR y el MID también se manifestaron en la misma línea. El propio Mauricio Macri puso aquí un límite. Con lo cual, en los hechos está claro que la situación es compleja.Pero, cuando de capital político se trata, el escenario es más alentador para el gobierno nacional. Es que según las últimas mediciones – Consultora Trends por ejemplo - , el sello La Libertad Avanza lidera la intención de votos y además está cómodamente afirmado entre el electorado no peronista. Con lo cual, sus aliados políticos son conscientes de esta situación y por eso no tiran demasiado de la cuerda. Amarillos como radicales con peluca saben que las experiencias del medio están quedando truncas, sumado a la crisis de los partidos tradicionales.No hay que olvidar que la mayoría del electorado no peronista tiene como máxima el deseo de no ver nuevamente al kirchnerismo en el poder. He aquí el dilema de los aliados políticos: despegarse, ¿pero con qué? Esta situación plantea un límite y deja un vacío donde la única manera de salir parecería ser con la novedad.Cuando gana el balotaje en 2023, Milei logró correr al Pro y a Mauricio Macri del rol de líder del polo no peronista. Lo hizo curiosamente corriéndose más a la derecha y a base de un neoliberalismo en lo económico y neomenemismo (con menos tacto) en lo político. Macri quedó refugiado en un pequeño núcleo duro que lo banca, pero no le alcanza.Cada jugador sabe hasta dónde puede tirar de la soga. Y me animaría a decir que la amenaza de Milei no es por al lado de Macri sino por el surgimiento de otro outsider que capitalice al electorado “simpatizante” – como lo caracteriza Juan Carlos Torre - no peronista.Y por el otro lado no hay que perder de vista a Kicillof, que ya se está moviendo como presidenciable. Con mucho criterio decidió visitar a Juan Pablo Valdés, gobernador de la radical Corrientes, en busca de votos tradicionales (y progresistas) no peronistas. En un eventual escenario de segunda vuelta, todos deben ir sumando puntos como puedan.Por último, ser un sello competitivo tampoco lo debe dormir al Jefe de Estado, que si en el corto y mediano plazo no brinda mejoras efectivas en la economía también puede correr serios riesgos de perder su capital político. La historia reciente lo demuestra, Macri lo sabe muy bien. Con lo cual no escuchar hoy a un aliado puede a futuro venirse en contra si se lo llegara a necesitar.