Julián Álvarez tiene tres cosas: un contrato con el Atlético de Madrid hasta junio de 2030, una cláusula de rescisión de contrato de 500 millones de euros y el sueño de jugar en el Barça. Las dos primeras cosas las firmó él en su momento. Su actual deseo de salir del Atlético para jugar en otra parte, lo hizo público después del Argentina-Austria del Mundial. Pasó justo lo que Mundo Deportivo había anunciado que sucedería. Un pronunciamiento público del jugador, que era algo que el Barça le había sugerido que hiciese para desencallar la cuestión, pero para escribir uno de los capítulos más interesantes de lo que será el culebrón del verano. El jugador se ha mojado y ahora le tocará al Barça retratarse. Y es que Julián Álvarez, por ser un tipo “honesto” como dice ser, ha soltado una bomba que ha salpicado a todos los protagonistas de esta historia. La araña Álvarez ha montado una telaraña relacional de la que va a ser muy difícil salirse con su capricho deportivo. En primer lugar, él habrá visto ya en redes sociales cómo distintos aficionados colchoneros quemaban su camiseta con su nombre. Ha sido una acción-reacción fulminante. Si Griezmann, por su fichaje por el Barça, fue tildado de traidor en grado máximo, la patada de Julián al amor propio de la afición de Atlético ha sido de proporciones aún mayores. Difícilmente podrá volver a vestir la camiseta de un equipo en el que todavía se podría pasar cuatro temporadas más. La nueva propiedad del Atlético, los americanos de Apollo Sports Capital, tiene una patata muy caliente sobre la mesa. Su estrella y la base del proyecto quiere irse y no solo lo comunica al Club, de puertas para adentro, sino que lo dice públicamente y se arma la marimorena. ¿Cómo vendes a tu jugador franquicia, si tienes la ambición de ser campeón de Europa? Y, si finalmente no hay más salida que vender, ¿a qué precio? Porque resulta que el mayor rival del Atlético, el Real Madrid, ha presentado una oferta oficial por 150 millones de euros… y todo lo que sea vender por menos de esa cantidad, costará que la afición se lo trague. El Arsenal –sugiriendo un intercambio con Gyokeres– no llegaría a esa cantidad. Y el PSG sí podría llegar a los 150 pero Luis Enrique ha ganado dos Champions sin Julián e inventándose a Dembélé en esa posición de falso 9. Pero si el sueño de Julián es el Barça, ¿cuánto puede pagar Laporta por el delantero argentino? Se ha ofrecido 100 millones al Atlético. Rompiendo huchas que no tenemos, y menos aún después de haber contratado a Gordon por 70 millones, supongamos que el Barça podría llegar a ofrecer 120 millones por la araña. Más allá de la gesticulación negociadora ¿dejarían que Julián viniese al Camp Nou por esa cantidad? Mientras, el Atlético amenaza con denunciar el Barça por haber negociado con un futbolista con contrato en vigor. Aquí todas las partes mueven sus cartas en una partida de final incierto. El sentido común, que es el menos común de los sentidos cuando hablamos de fútbol, indicaría que Julián terminaría en el Barça, al final del mercado, por más de 100 millones. Pero, más allá del deseo del jugador, el suplente de Lautaro en la albiceleste ¿es el tipo de delantero que necesita el Barça para rellenar el vacío que deja Lewandowski? Esta es la gran pregunta de fondo. Si Hansi Flick lo ve así, hagámosle confianza.Leer más]]>