No hablamos de volar ni de lanzar rayos por los ojos, sino de algo quizá más fascinante: humanos capaces de escalar sin cuerda, bucear durante minutos, vivir mejor en altura extrema o entrenar la memoria hasta niveles absurdos. La ciencia está empezando a entender cómo funcionan estas habilidades, y la respuesta combina evolución, práctica, cerebro y una idea poderosa: el cuerpo humano todavía guarda mucho margen oculto.