Inversión extranjera y recaudo: los desafíos fiscales que enfrentará Abelardo de la Espriella. Collage Valora Analitik con imagen de redes oficiales.La propuesta del presidente electo, Abelardo de la Espriella, de reducir la carga tributaria, eliminar gravámenes como el impuesto al patrimonio y el 4×1.000, disminuir el impuesto de renta corporativo y promover la inversión privada ha puesto sobre la mesa uno de los mayores interrogantes para el próximo Gobierno: cómo financiar el Estado sin comprometer la estabilidad de las finanzas públicas.Le puede interesar: Los tres pedidos urgentes de las ciudades al nuevo gobierno de Abelardo de la EspriellaEse será, precisamente, uno de los principales desafíos de la nueva administración, de acuerdo con el análisis de Katherin Díaz, cofundadora y COO de VyV Asociados, quien considera que la discusión no debe centrarse únicamente en bajar impuestos, sino en las herramientas que permitan mantener el recaudo, fortalecer la confianza de los inversionistas y modernizar la administración tributaria.Para la experta, el contexto fiscal con el que inicia el nuevo Gobierno obliga a que cualquier reducción de impuestos esté acompañada de medidas que garanticen mayores ingresos por otras vías.«Tiene una propuesta interesante sobre bajar la carga tributaria y simplificar el sistema fiscal en Colombia. Sin embargo, lo cierto es que esto se choca con una realidad fiscal muy compleja», explicó Díaz.¿Qué propone el presidente Abelardo de la Espriella?Dentro de sus principales planteamientos tributarios, Abelardo de la Espriella ha manifestado su intención de eliminar el impuesto al patrimonio, desmontar el gravamen a los movimientos financieros (4×1.000), reducir la carga sobre las empresas, revisar la tributación a los combustibles y crear un entorno más atractivo para la inversión privada y extranjera.Según su propuesta, estas medidas contribuirían a acelerar el crecimiento económico hasta niveles cercanos al 7 %, apoyadas en una mayor participación del sector privado.No obstante, para Katherin Díaz, la viabilidad de estas iniciativas dependerá de la capacidad del nuevo Gobierno para equilibrar menores ingresos tributarios con nuevas fuentes de recaudo y una gestión más eficiente del gasto público.La cofundadora de VyV Asociados explicó que Colombia enfrenta un panorama fiscal complejo que limita el margen de maniobra para reducir impuestos sin adoptar medidas complementarias.De acuerdo con su análisis, el país inicia el nuevo periodo presidencial con un déficit cercano a los 106 billones de pesos, equivalente a alrededor del 5,3 % del PIB, mientras la deuda pública podría acercarse al 70 % del producto interno bruto antes de terminar la década si no se adoptan correctivos. Además, recordó que una parte importante del recaudo ya se destina al pago de intereses de esa deuda y no a financiar nuevas inversiones públicas.La experta también sostuvo que el problema no responde únicamente a la coyuntura económica, sino que tiene un carácter estructural.Según explicó, el recaudo tributario pasó de representar el 16,7 % del PIB al 14,4 % en pocos años, mientras las reformas recientes no lograron consolidar fuentes permanentes de ingresos para el Estado.«Colombia arrastra presiones de gasto, necesidades de recaudo y una dependencia muy importante sobre los ingresos tributarios para sostener el presupuesto», afirmó.Por ello, indicó que aún no es claro cómo podría combinarse una reducción de impuestos con el mantenimiento de las obligaciones fiscales del Estado.El principal dilema: bajar impuestos sin ampliar el déficitUno de los mayores riesgos, según Díaz, consiste en reducir de manera generalizada la carga tributaria sin implementar mecanismos que compensen la caída de ingresos.«Una reducción general de impuestos puede aliviar a las empresas, pero debilitar ingresos si no se amplía la base gravable y no se mejora el control de la evasión y el contrabando», advirtió.También puede leer: Escrutinio en Colombia: ¿Cuántos votos recuperó Iván Cepeda sobre Abelardo de la Espriella en Cali, Manizales, Pereira y otras ciudades capitales?En ese sentido, explicó que el nuevo Gobierno tendría que demostrar que es posible mantener un Estado financieramente sostenible sin incrementar el déficit fiscal ni deteriorar las cuentas públicas.«Si mantiene su discurso de menor intervención estatal, el reto político sería demostrar que puede financiar el Estado sin profundizar el déficit y sin desordenar las cuentas públicas», señaló.Lejos de plantear una nueva reforma tributaria basada en mayores impuestos, Katherin Díaz considera que existen alternativas para fortalecer el recaudo sin aumentar las tarifas.La primera consiste en ampliar la base gravable, acompañada de una estrategia mucho más efectiva para combatir la evasión, el contrabando y la informalidad.«La salida más viable sería combinar una reducción de cargas con una ampliación de la base gravable, una lucha mucho más fuerte y eficaz contra la evasión, el contrabando y la informalidad», manifestó.Asimismo, sostuvo que el país debería revisar aquellos beneficios tributarios que ya no generan resultados suficientes y fortalecer la eficiencia del gasto público.En concepto de la experta, esto implica reducir duplicidades institucionales, mejorar el control presupuestal y fortalecer la coordinación entre entidades del Estado.«Hay mucha duplicidad de funciones, pero también duplicidad porque no existe un encadenamiento de información entre las entidades públicas», afirmó.A su juicio, esa falta de articulación reduce la eficiencia financiera del Estado y limita la capacidad de optimizar los recursos existentes.La modernización de la DIAN como pieza claveUno de los puntos que Katherin Díaz considera prioritarios es acelerar la modernización tecnológica de la DIAN. La experta recordó que este proceso representa una condición indispensable para aumentar el recaudo sin necesidad de elevar impuestos.«La modernización de la DIAN y el uso de la tecnología para la persecución de la evasión va a ser una de las piezas centrales si quiere cumplir con su agenda sin subir tarifas de forma tan abrupta», explicó.Su análisis también señala que el sistema Muisca funciona prácticamente con la misma arquitectura desde 2006, pese al crecimiento del universo de contribuyentes, mientras el proyecto integral de modernización, respaldado con recursos del Banco Interamericano de Desarrollo, ha registrado importantes retrasos.Según Díaz, culminar esa transformación permitiría aprovechar herramientas de analítica de datos e inteligencia artificial para fortalecer el control tributario, cerrar espacios de evasión y aumentar el recaudo sin crear nuevos impuestos.Para la cofundadora de VyV Asociados, reducir impuestos solo sería sostenible si el Estado logra cerrar las brechas de evasión y contrabando. La experta sostiene que mejorar los sistemas de información y cruzar bases de datos entre entidades permitiría aumentar significativamente la eficiencia de la administración tributaria.En su análisis también resalta que el intercambio internacional de información tributaria y los estándares internacionales fortalecen la capacidad del Estado para combatir prácticas abusivas y detectar operaciones que actualmente escapan al control fiscal.Asimismo, la experta explicó que Colombia dispone de una red limitada de convenios para evitar la doble tributación frente a otras economías de la región.Mientras Colombia cuenta con alrededor de quince acuerdos vigentes y otros pendientes de ratificación, países como México, Brasil y Chile poseen redes considerablemente más amplias, lo que fortalece su competitividad para atraer inversión extranjera.«Colombia cuenta con convenios internacionales para evitar la doble tributación. Esos tratados ayudan a reducir muchísimo la carga fiscal, mejorar la seguridad jurídica y fomentar la inversión extranjera», explicó.En su concepto, una de las primeras prioridades debería ser ratificar los convenios internacionales que ya fueron negociados y suscritos, entre ellos el de Emiratos Árabes Unidos, para convertirlos en herramientas efectivas de atracción de capital.Qué efectos podrían tener estas medidas sobre inversionistas y empresasPara la experta, la confianza será un factor determinante durante los primeros meses del nuevo Gobierno. «Una estrategia creíble tendría que cuidar la confianza de inversionistas y mercados porque cambios bruscos en impuestos pueden afectar créditos de inversión y expectativas», sostuvo.Puede interesarle: ¿El triunfo de Abelardo de la Espriella fue la elección presidencial más reñida de Colombia? Esto dicen los datosIncluso relató que, durante conversaciones con inversionistas internacionales, especialmente provenientes de Emiratos Árabes Unidos, identificó expectativas frente a un eventual cambio de política económica que favoreciera nuevas inversiones en Colombia.No obstante, insistió en que esa confianza dependerá no solo de una reducción de impuestos, sino de la estabilidad institucional, la seguridad jurídica y la consolidación de reglas tributarias claras.