La colaboración LIGO-Virgo-KAGRA detectó la fusión de agujeros negros más masiva observada hasta ahora mediante ondas gravitacionales. La señal, llamada GW231123, apunta a dos objetos de unas 100 y 140 masas solares que giraban a velocidades extremas y terminaron formando un agujero negro de unas 225 masas solares, una pista incómoda para los modelos tradicionales de formación estelar.